Vanesa Lorenzo | Modelo y diseñadora "Si no ponemos límites, flaco favor hacemos a los niños"

La modelo Vanesa Lorenzo. La modelo Vanesa Lorenzo.

La modelo Vanesa Lorenzo. / Jonathan Miller

La modelo y diseñadora Vanesa Lorenzo (Barcelona, 1977) publica de la mano de Planeta Crece juntos, un libro en el que recomienda el yoga y la disciplina positiva para la crianza de nuestros hijos. Pareja del ex futbolista del Barça Carles Puyol, tiene dos hijas, Manuela y María. "Me gustan mucho los nombres clásicos y más nuestros. Mi abuela, que era gaditana, y mi tía se llamaban Manuela. Toda mi familia es andaluza: de Cádiz, de Sevilla y de Jaén. Y María es el nombre de mujer por antonomasia", explica la autora.

–La pregunta de 2020. ¿Cómo lleva el año?

–Intentando adaptarme. La incertidumbre está en todo lo que nos rodea, pero saco el lado positivo a cada pequeño momento. Procuro no pensar en qué va a pasar.

–Ha pasado el Covid.

–Sí, toda la familia. Gracias a Dios con pocos síntomas.

–Tiene dos hijas, 43 años, una carrera profesional consolidada... ¿Quién es hoy Vanesa Lorenzo?

–Definirme es un poco difícil. Soy el resultado de muchas vivencias, de una niña que se fue con 18 años a París y luego a Nueva York. He vivido una vida nómada, con mucha soledad, rodeada de gente muy creativa.

–El lado duro...

–También soy el resultado de una familia muy unida. Siempre he sentido que tenía un pilar al que agarrarme en esa vida tan anárquica, aunque estuviera fuera.

–La familia es una suerte.

–Por supuesto. Sobre todo, en esta profesión de modelo en la que es muy importante bajarse de los tacones para no perder la perspectiva.

–Y tanto.

–¿Qué más le podría decir? Soy una persona que lleva más de 10 años practicando yoga. Es algo que me ancla mucho a la tierra, a la conexión conmigo misma.

–Es madre.

–La maternidad me ha cambiado en todos los sentidos.

–Hábleme de sus renuncias.

–La maternidad significa renuncias, pero son elegidas. He renunciado a una vida que es incompatible con hacerte cargo de tus hijos, a una vida nómada con maletas. Y luego también renuncias a un desarrollo individual, porque las 24 horas del día no dan para tanto.

–Para la crianza de los niños, propone en su libro yoga, diversión y disciplina positiva. ¿Usted no regaña a sus hijas?

–Pues sí, regaño y sigo perdiendo las formas. Esto es un proceso largo en el que al final aprendemos todos. Por eso el libro tiene ese título intencionado: Crecer juntos. Cuando nace un niño, también nace un padre y una madre. El desarrollo es en paralelo. Lógicamente, me sigo equivocando y me seguiré equivocando hasta que me muera.

–La disciplina positiva suena más bien a indisciplina.

–Para nada. Es interesante que se entienda el concepto de disciplina positiva. Es un método educativo fantástico y muy lógico en el momento que estamos viviendo. La disciplina positiva no va de premios ni castigos ni de que los niños obedecen a los padres porque sí. Se aleja del método conductista. Pero tampoco es un método laxo en el que todo vale, en el que el niño no tiene límites ni hay respeto.

"En la profesión de modelo es importante bajarse de los tacones para no perder la perspectiva"

–¿Entonces?

–Es un método con mucho sentido común, en el que se tiene un respeto mutuo y se atienden las necesidades del adulto y del niño. Se le da voz al menor, pero con unos límites. Así va a entender cómo funciona la vida. Si no ponemos límites, flaco favor hacemos a los niños.

–Llega a pedir perdón a sus hijas... ¿No socava eso su principio de autoridad?

–Cuando uno pide perdón a un hijo, no te quita autoridad en absoluto. Todo lo contrario. El niño aprende a ser empático y a pensar con respeto hacia ti también. Al final, los niños aprenden con el ejemplo. Si pides perdón a un niño, es más fácil que luego él te lo pida a ti cuando se equivoca. Entiende que equivocarse no es un problema. El problema es no querer reparar ese equívoco. No tenemos que subestimar a los niños. El perdón promueve la empatía y el respeto.

–¿No le han quitado años de vida? Lo digo por aquello de que salen canas, arrugas...

–Buenoooo, tuve un bajonazo después de tener a mi segunda hija... Un hijo lo manejas mejor. Con dos la cosa se empieza a complicar. Tuve un bajón físicamente sobre todo los dos primeros años. Ahora estoy mucho mejor, pero a mí el segundo embarazo me dejó mucho más debilitada.

–¿Se cumple eso de que la arruga es bella?

–En eso estoy yo, en aceptar que la arruga es bella. La arruga forma parte del proceso de envejecer y hay que aceptarla como es.

–¿El yoga es el secreto de su físico?

–La práctica del yoga es un regalo, no sólo a nivel físico, porque te mantiene en un estado de fuerza y de flexibilidad óptimos, sino también porque te ayuda mentalmente a mantener la calma. Para envejecer, el yoga es una de las mejores prácticas que nos pueden acompañar. Para la espalda es maravilloso. Te la mantiene musculada y flexible.

–Incide en que es importante dedicarse tiempo. Primero hay que tenerlo...

–Es verdad que es muy difícil, pero cuando los niños empiezan a tener autonomía podemos buscar esos momentos, porque son fundamentales. Los niños pueden absorber mucho a los padres y hay que intentar tener esos huequitos para uno mismo.

–Hoy es un lujo detenerse a pensar.

–Parece ser que sí. Es tremendo que pararse a pensar empiece a ser un lujo. Tenemos todos que dar una respuesta inmediata y eso no puede ser.

–Nos acecha la ansiedad.

–Sí, sobre todo en los países desarrollados como el nuestro y en el que la tecnología está cogiendo tanto terreno. Es insano.

–Pues si los niños nos imitan...

–Mal vamos, sí. Por eso la responsabilidad de los padres es muy grande. El trabajo de ser padre es muy exigente. Si quieres que los niños no tengan el dispositivo electrónico en la mesa, el primero que lo tienes que dejar eres tú.

–¿A sus hijas les gusta el fútbol?

–La mayor [Manuela] dice que quiere ser portera, pero la verdad es que todavía la relación con la pelota no es lo suyo. El padre lo intenta... pero no acabamos de...

–¿No serán del Madrid?

–¿Se imagina? Nooo, en casa somos todos muy culés.

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