Elogio sobre Zapatero ausente
Convención del psoe La cumbre socialista se clausura hoy con la esperada intervención del cabeza de partido
José Blanco construye todo un epitafio del leonés y rectifica · Manuel Chaves destaca en Zaragoza la "grandeza" del liderazgo del presidente del Gobierno
Poco antes de que ayer arrancara la segunda jornada de la convención autonómica del PSOE, el presidente de la Junta de Andalucía y secretario general de los socialistas andaluces, José Antonio Griñán, intentó convencer a los periodistas acreditados que la cita estaría marcada por las reformas y no por el relevo de Rodríguez Zapatero. Ésa era la intención, pero el vicesecretario general, José Blanco, con un epitafio en toda regla sobre el leonés, sembró dudas sobre el sentido de la intervención de hoy del líder socialista en la clausura de la convención. Posteriormente, en un corrillo de urgencia, el gallego explicó que su intención era reivindicar a Zapatero vivito y coleando.
En cualquier caso, en la víspera de San Valero, patrón de Zaragoza, y en presencia que un roscón de nata que lleva el nombre del santo, Blanco, rodeado de corresponsales políticos, lamentó cómo se habían desatado los rumores sobre la sucesión de Rodríguez Zapatero en la última semana -meteduras de pata de Manuel Chaves y de Ramón Jáuregui-, y adelantó que al día siguiente, en la apertura propiamente dicha de la convención, pondría las cosas en su sitio.
Dicho y hecho, en un mitin puro y duro donde le precedieron en la palabra el secretario federal de Política Autonómica e Institucional, Gaspar Zarrías; el presidente del PSOE, Manuel Chaves, y la candidata socialista a la presencia de Aragón en las próximas elecciones autonómicas, Eva Almunia, Blanco, tras completar una primera parte buena, se paró, miró al tendido y entró a matar confiado de sus posibilidades, sin rastros de su miopía: "Mirad, compañeros y compañeras, Frente a tanto ataque y descalificación interesada, quiero deciros algo que siento especialmente. Me siento orgulloso de José Luis Rodríguez Zapatero, me siento orgulloso de sus valores. Orgulloso de su coraje". Los 2.500 socialistas que abarrotaban el Auditórium Zaragoza aplaudieron con entusiasmo.
Y Blanco continuó en su escalda: "No he conocido un socialista mejor". Los aplausos bajaron entonces de intensidad. Pero el gallego terminó su parrafada: "Nunca se ha hecho tanto por modernizar nuestro país, en tan poco tiempo. Nunca he visto a nadie hacer más por la igualdad en este país. Nunca he visto a nadie con mayor compromiso con la protección social. Nunca tantos derechos han sido reconocidos a quienes siempre les fueron negados. Por eso siento, estoy seguro de que lo sentimos todos, la obligación moral y política de defender a quien más nos defiende". Las palmas dieron calor a lo que pareció un epitafio del leonés y situó de nuevo a la convención en la senda sucesoria.
Viendo que se había sumado sin querer al grupo de dirigentes socialistas poco afortunados con el asunto sucesorio, Blanco se apresuró a formar un corrillo de periodistas en el exterior del Auditórium Zaragoza, rodeado de fumadores, para explicar que de epitafio nada, que él reivindicaba a Zapatero en el presente, vivito y coleando. No hay por qué dudar de su palabra, pero protagonizó una pepiñada de las que acostumbraba cuando no era ministro y, por supuesto, no era líder mundial.
Chaves, que todavía purgaba sus declaraciones radiofónicas sobre la sucesión del leonés, estuvo más fino que Blanco en su elogio a Rodríguez Zapatero. "Hacer lo que hay que hacer, en circunstancias de crisis como ésta, marca la grandeza de un liderazgo. Grandeza del liderazgo del PSOE y, especialmente, grandeza del liderazgo de nuestro secretario general y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero", comentó arrancando el aplauso de los asistentes.
"Los socialistas -explicó- estamos impulsando unas reformas que son necesarias, que no están marcadas por la resignación, sino por la determinación y por la convicción de que, con ellas, estamos superando las dificultades del presente y colocando a España en las mejores condiciones para ganar un futuro mejor". Por lo demás, en esta acto inaugural de la convención, el PP se convirtió en el centro de las críticas de Zarrías, Chaves. Almunia y Blanco.
"El PP quiere recentralizar el Estado y desconectar a las comunidades autónomas; el PSOE quiere conectarlas mejor, para que contribuyan al gran objetivo de nuestro país en este momento: impulsar la recuperación económica y la creación de empleo", afirmó Blanco. "Nunca hemos dudado sobre la utilidad política, social, económica y estructural del Estado de las Autonomías y no vamos a hacerlo ahora", agregó.
En su intervención, el número dos del PSOE también denunció que "cada vez que España pide acuerdo y colaboración, cada vez que España pide sentido de Estado, Rajoy ni está, ni se le espera", porque "se quiere más a sí mismo que a España". "La derecha siempre se ha querido más a sí misma que a nuestro país. Cualquiera sabe que los que van con la bandera más grande son los que tienen el patriotismo más pequeño", añadió.
La crítica más dura a los populares la protagonizó Zarrías cuando quiso darle sentido a la convención. "Una convención pensada en la gente y no en el autobombo, una convención trabajada en la que debemos derrochar ilusión y esfuerzo y no millones de euros, como los que sobran al PP, cosa que entiendo si ojeamos algunos de los múltiples sumarios en los que están hasta las orejas".
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