Complejos mecanismos, luz y sonido

VÍCTOR BARCELÓ | CRÍTICA

Víctor Barceló rodeado de luces.
Víctor Barceló rodeado de luces. / Luis Ollero

La ficha

***Festival Encuentros Sonoros. Programa: Obras de A. Bernal, T. Riley, P. Piñero, K. D. David, I. C. Silva, A. Bernal e I. Ojeda. Percusión: Víctor Barceló. Lugar: Espacio Turina. Fecha: Martes, 13 de enero. Aforo: 40 personas.

Lux Machina es el título de este programa diseñado por Víctor Barceló, quizá jugando con el amplio significado del original latino: mecanismo, artificio. Porque el espectáculo iba mucho más allá de lo sonoro y buscaba moverse en las intersecciones fluidas de música en directo, luces, videocreación, música manipulada en directo, música pregrabada y noise, es decir, ruido. Porque el ruido da sentido al sonido, pone un marco referencial a lo que tradicionalmente identificamos como música y como ruido. Pero el ruido puede integrarse en el sonido definido y controlado y devenir con ello en música. En este sentido, el trabajo de coordinación de Barceló es extraordinario, con una primera pieza (Imposible Translations, de Alberto Bernal) ensamblada con precisión de artesano con vídeos que jugaban, al igual que la música, a la combinación de Repetición y Variación: a cada acento o cambio musical, por brevísimo que fuese, respondía una variación en el video, inquietante (y hoy día aún más) por la correlación entre las cotizaciones del petróleo y los conflictos armados ávidos del oro negro.

La mejor pieza de la noche fue Rainbow in Curved Air, de Terry Riley, en la que Barceló explotó más allá de lo imaginable las virtualidades tímbricas del vibráfono. E interesante el sonido sin materia, creado de la nada, de la obra de Kay Duncan David 4c0st1ctr1g3r, que hacía manar el sonido del puro aire mediante el uso de Midi Pad, 909 Clap y 808 Kick Samplers.

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