Banderas de nuestros padres

Detrás de los jóvenes líderes de Podemos hay un grupo de veteranos que se conocieron en los movimientos anti-OTAN de los años 80

Pedro Ingelmo

14 de diciembre 2015 - 06:00

El número dos de Podemos, Íñigo Errejón, tiene aspecto frágil , un treintañero con cara de niño. Es un doctor en Ciencias Políticas de exquisitas maneras y buena educación al que parece no haberle abandonado su condición infantil de scout. Dice que habla en nombre de la gente, de la gente que lo está pasando mal. Él, propiamente, nunca lo ha pasado mal. Es hijo de José Antonio Errejón, militante durante la Transición de la Joven Guardia Roja, las juventudes del Partido del Trabajo de España, el maoísta PTE. Su nombre aparecería en tercer lugar en 1983 en la firma del manifiesto de Tenerife, suscrito por Petra Kelly, fundadora del Partido de Los Verdes alemán y asesinada de un tiro por su marido cuando sólo tenía 44 años. Con el Manifiesto de Tenerife nacía el ecologismo como organización en España. El padre de Errejón ha sido alto cargo desde gobiernos de la UCD en materias medioambientales, llegó a dirigir el Icona y Zapatero lo colocó al frente de una agencia de evaluación medioambiental. José Antonio Errejón es amigo desde hace años de Manolo Garí, economista ya jubilado, ex director de la Cátedra de Trabajo de la Politécnica de Madrid. Ambos son los padres espirituales de la generación que da la cara con Podemos, los asesores en la sombra del star system.

Garí estuvo con el padre de Errejón en aquel equipo asesor del presidente Zapatero sobre energías limpias y echa cuentas sobre lo que podía haber sido y no fue, cómo nos pudo la falta de paciencia y de ser algo importante en el mundo para algo -fabricar energía con sol y viento- volvimos a ser los que compran materia prima fósil. Seguir dependiendo.

En la noche de las europeas, cuando Podemos dio la gran sorpresa, con Pablo Iglesias estaban Gari y Errejón padre. Los dos abrieron mucho la boca al ver los resultados. Cinco eurodiputados. Quién lo iba a pensar. Para muchos, Podemos era una excentricidad como cualquier otra de las europeas.

Al día siguiente, Pablo Iglesias, en Radio Nacional, anuncia que están en esto para ganar las elecciones generales, para cambiarlo todo. Muchos españoles escuchan por primera vez la palabra casta, que sale de un hombre que muestra un enorme desparpajo. Esa noche Pablo Iglesias había dormido poco. Durante toda la madrugada Garí, tan sorprendido como Pablo Iglesias con los resultados, con el más del millón de votos, diseña con los jóvenes políticos a los que ha visto crecer la estrategia para los siguientes días, el discurso ambicioso, el discurso que encauza como fuerza política el griterío de la Puerta del Sol. Una bomba de racimo que se convierte durante unos meses en una bomba nuclear en la línea de flotación del sistema político nacido en el 78 hasta que los mayores recomiendan suavizar ese discurso.

Garí y Errejón habían sido perdedores de mil batallas. Treinta años atrás, Garí salió a un balcón de uno de los edificios laterales de la Puerta del Sol, en 1986, para decir a una pequeña multitud, los Podemos de entonces, hoy casi todos jubilados y encanecidos o calvos o muertos, pero entonces con relucientes melenas, que se había perdido el referéndum, que España entraría a formar parte de la plataforma occidental de la defensa mundial, la OTAN. No era Garí el que tenía que dar la cara, pero quien tenía que hacerlo estaba en estado de shock.

Garí, Errejón padre, Iglesias padre y muchos más creían, cuando ya gobernaba el PSOE, en un país rebelde y el desencanto les llevó a dedicarse cada uno a sus asuntos. Ahora el hijo mayor de Garí, que no está en la cúpula de Podemos, coge la mochila y se recorre el mundo para antiglobalizar. A Garí le llena de orgullo que su hijo se rebele, aunque a su edad sabe que perderá, como tantas veces perdió él. Sin embargo, se le siguen iluminando los ojos cuando habla de la placa en la cafetería librería del barrio de Lavapiés que recuerda el nacimiento de Podemos. En una ocasión me dijo que "esos chicos" le habían quitado millones de años de encima.

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