"Defender los intereses de los trabajadores es nuestra prioridad"
Daniel Hernando. Cabeza de lista de IU-UP al Congreso de los Diputados por Huelva.
"Nosotros no vamos a hacer operaciones de chapa y pintura, planteamos un cambio en profundidad", dice.
-Es la primera vez que se presenta como cabeza de lista a unas elecciones. ¿Cómo afronta el reto?
-Con ilusión y con dificultad ya que es una campaña complicada por lo polarizada que está y con una espiral de silencio hacia nosotros, pero la centramos en el contacto con las bases y la militancia. Es una campaña difícil, aunque para nosotros las cosas nunca han sido fáciles.
-Lo hace por un partido al que las encuestas no le son para nada favorables. ¿Qué se puede hacer para invertir las previsiones?
-Me afilié a las Juventudes Comunistas en 1998 y ya entonces determinados sectores consideraban caduco lo que representamos los comunistas e IU, y ahora Unidad Popular. Para nada es caduco, lo que sucede es que nosotros siempre somos incómodos. Además hay un pacto en este país para no hablar de determinadas cuestiones y en esta campaña se está viendo muy claro, cuestiones claves como la OTAN, el modelo de estado, el económico, la existencia o no de una banca pública, son temas que se están quedando al margen del debate. Eso porque ha habido un acuerdo. Nosotros nos situamos fuera de ese acuerdo y no vamos a hacer ningún tipo de operación de chapa y pintura sino que planteamos un cambio trascendental y en profundidad del país para que no esté al servicio de Ibex 35.
-Teniendo en cuenta esas dificultades de las que habla, ¿qué objetivos se ha marcado?
-Peleamos para tener una fuerza en el Congreso de los Diputados capaz de impulsar una transformacional social. Ahora, somos muy conscientes de que nada sirven unos amplios o muy buenos resultados electorales sin un pueblo organizado, que luche por los cambios y las reformas. Si el pueblo no comparte nuestra política no es posible iniciar ese proceso de transformación. Nosotros combatimos enérgicamente aquéllos que consideran que uno puede travestirse políticamente y que se puede edulcorar, rebajar el programa para alcanzar así el gobierno, que no el poder.
-¿En qué centra la campaña?
-En torno a cuatro pivotes: la defensa de los intereses de la clase trabajadora, heterogénea pero unitaria, del estado del bienestar, de los intereses y derechos de las mujeres y del medio ambiente. Por poner colores, hablamos de una campaña roja, naranja, violeta y verde.
-¿Ha perjudicado a IU no alcanzar un acuerdo con Podemos?
-No somos responsables de la situación que se ha dado. Intentamos alcanzar un acuerdo político porque pensamos que era posible y necesario para las capas populares de nuestro país y que se daba un contexto histórico donde era posible un proceso de transformación social. Sin embargo, cuando intentamos empezar a tejer un espacio unitario nos encontramos con que no estaban dispuestos a aceptar políticas de izquierdas. Podemos se ha situado fuera del campo de la izquierda y dentro del campo de las fuerzas del régimen, aunque intenten disimularlo con su ambigüedad. Lo ha hecho no en lo estético pero sí en lo programático. No estamos dispuestos a pasar por alto el papel de la monarquía y la necesidad de convocar un referéndum en nuestro país sobre la forma y la jefatura del estado. Para nosotros son cosas que no se pueden pasar por alto, como tampoco el papel del poder financiero, uno de los elementos que se están dejando fuera del debate.
-Se ha referido al modelo de estado. IU propone un nueva Constitución, fruto de un proceso constituyente, y un estado federal y republicano, ¿cree que esos planteamientos le resultan atractivos a la gente y que tienen capacidad de convencimiento?
-El modelo político institucional surgido de la Constitución de 1978 está agotado. No lo decimos solo nosotros, que ya llevamos advirtiendo de eso desde hace un tiempo, sino que empieza a ser reconocido por todo el espectro político. La cuestión es quién dirige ese proceso, si son los sectores populares, la clase trabajadora, los autónomos, los pequeños agricultores o por el contrario las élites. Muchos partidos hablan ya de que se va a abrir un proceso constituyente en este país. Posiblemente nos encontremos ante un legislatura muy corta, en la que se va a reformar la Constitución. La cuestión es cómo se va a hacer, en un sentido progresista o reaccionario. Si es para vivir en un estado más democrático, para situar las leyes al servicio de la mayoría social o para todo lo contrario. Por eso estas elecciones son tan importantes, porque se van a sentar las bases de una nueva arquitectura institucional, jurídica y económica.
-Además de la reforma laboral, ¿qué leyes actuales derogaría?
-Abogamos por derogar las dos reformas laborales, la última y más dolorosa, la del PP, pero también la del PSOE. También hay que derogar la ley mordaza que nos retrotrae a la larga noche de la dictadura en nuestro país. Después, la más importante, la derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución, porque se ha establecido un orden en el cual primero se encuentran los intereses financieros y después las pensiones, la sanidad. La derogación es fundamental para blindar los derechos sociales, para establecer que primero está pagar las pensiones y garantizar el acceso a la educación y la sanidad, y después los intereses financieros y privados de determinadas personas.
-IU ha propuesto celebrar un debate sobre la situación laboral de Huelva, ¿qué hay de ello?
-No hemos tenido respuesta alguna. Hemos planteado la necesidad de un debate sobre empleo, la emergencia social y el modelo productivo. Todos estamos de acuerdo en que hay que amortiguar la situación por la que atraviesan las clases más bajas, pero tiene que haber un debate democrático, serio y amplio sobre el modelo a aplicar. Planteamos rescatar a las personas a través de un plan de emergencia social y después establecer el modelo de producción que debe determinar cómo se inserta nuestro país en la estructura internacional del trabajo.
-¿A qué se refiere con un plan de emergencia?
-Son medidas que un gobierno de unidad popular debe adoptar tales como paralizar los desahucios, garantizar el suministro de luz y agua a toda la población, y un plan de empleo garantizado bajo el concepto de estado como empleador de último recurso. Cuando proponemos esto a renglón seguido suele plantearse la incógnita de dónde vamos a sacar la financiación. Pues del mismo sitio de donde ha salido el dinero para el rescate del poder financiero de los bancos y a través de una reforma fiscal en profundidad: reforma del impuesto de sociedad, impuestos a las taxaciones financieras, persecución al fraude fiscal, impuestos sobre viviendas vacías y grandes establecimientos comerciales.
-¿Cómo se reflejarían esas políticas en Huelva?
-Nuestra propuesta de empleo garantizado afectaría a más de 15.000 personas y la paralización de desahucios afectaría a casi 8.000 en la provincia, mientras que la revalorización de las pensiones mínimas beneficiaría a 30.000 personas. Abogamos por una política de ingresos fundamentada en los impuestos directos no indirectos como el IVA; esto es que pague más quien más tiene.
-Una forma de creación de empleo es a través del medio ambiente. ¿IU siempre comparte este planteamiento?
-Pensamos que se puede generar mucho empleo descontaminando, de hecho hay fondos europeos para ello. La restauración de las balsas de fosfoyeso y las zonas degradas de la Cuenca Minera permitiría crear riqueza. También con la implantación de las energías renovables (eólica y fotovoltaica) y acabar con la persecución a través de las disposiciones que restringen y ponen en peligro un sector de las renovables. Es una locura perseguir el autoconsumo como ha hecho el gobierno central.
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