Noelia Vera, por Regla, Cristina y Juan Pedro
retrato subjetivo
NOELIA pertenece a una familia luchadora de El Puerto de Santa María. Dentro de su núcleo familiar, es la tercera entre sus hermanos. Fue el último regalo que tuvieron sus padres, una pareja, un matrimonio, formado por personas trabajadoras que tenían como principal cometido transmitir valores nobles a sus hijos. Y así lo hicieron con Noelia.
La madre, Regla, familiarmente Regli:
Tenaz, comprometida, honesta, trabajadora, compañera de causas perdidas. Esas son algunas de las cosas que podría decir de mi hija.
Jamás su objetivo fue el bienestar personal, sino el social, el de todos los demás.
Ha sacrificado y sacrifica su niñez y su juventud para luchar contra la injusticia y la desigualdad, para ser voz de los mas débiles, para con esfuerzo y trabajo poder lograr cambios.
Hoy más que nunca mi hija está radiante, representa a su pueblo, está ilusionada, lucha por ellos, está dedicada y volcada para poder evitar todo aquello que no es como debe ser, volcada por todo lo que debe debe cambiar y debe ser de otra manera porque Cádiz se lo merece.
Qué puedo decir… Mi marido, que hoy no está, y yo misma hemos sido muy afortunados de tener la oportunidad de educar según nuestros criterios a nuestros hijos. Además, tenemos la suerte de haber sido y de ser correspondidos por ellos.
Simplemente digo: ¡Orgullo, mucho orgullo de mi hija!
Los hermanos, Cristina y Juan Pedro:
Desde pequeña, pero desde muy pequeña, Noelia ya apuntaba maneras. Era la pequeña de los ricitos de oro que chapurreaba todo lo que no le gustaba y se ha convertido en una mujer fuerte, firme y luchadora. Nunca ningún obstáculo fue para ella un impedimento para lograr y conseguir sus objetivos.
Como persona fiel, estamos seguros de que Noelia luchará siempre por sus criterios, sabemos de su honestidad y tesón, lo hemos vivido. Esta chica era pequeña pero cabezona. Y lo sigue siendo. Ella cree en una sociedad mejor, transigente y justa. Y, por eso, nosotros creemos en ella.
Existe un pacto no escrito, ni tan siquiera hablado, donde sabemos que cada miembro de la familia está apoyado por el resto. Da igual el lugar, da igual el momento… cuando percibimos la necesidad del otro, ahí estamos.
Esto puede resumir de alguna manera los sentimientos que se han ido fraguando a lo largo de nuestras vidas y de los que nos sentimos profundamente orgullosos y satisfechos.
Nuestra hermana Noelia siempre voló alto, muy alto. Desde pequeñita con sus rizos de oro. Sus sueños la han hecho llegar hasta donde hoy está. No sabemos dónde llegará, pero de lo que estamos seguros, porque existe ese pacto no escrito, lo que sí sabemos, es ¡que lo hará con nosotros a su lado!
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