Los socialistas tocan a rebato y buscan la agenda oculta del PP
Las críticas de Espadas y de Torrijos alumbran al PP, que gana protagonismo y restan tiempo para sus iniciativas propias · Celis ejerce de guía en una jornada de auténtica exaltación socialista.
Los focos apuntaron en el cuarto día de la campaña electoral hacia Juan Ignacio Zoido. Y eso que se prodigó más bien poco en una jornada en la que, con habilidad, su equipo de campaña se aseguró la foto más marketiniana horas antes de coger el AVE para Madrid. En la capital hoy buscará mayor protagonismo; ayer se lo brindaron gratis tanto PSOE como IU con sus críticas, al igual que ya ocurrió en el arranque de la campaña, que estuvo marcado por la polémica por la pegada de carteles fuera del plazo legal.
El ataque es legítimo, son las reglas del juego, pero en esta carrera ya no hay lugar para el tiempo muerto sino para apurar los minutos vendiendo propuestas propias. Y el mensaje se perdió ayer entre las reacciones a la propuesta del PP de firmar ante notario un pacto que garantice el gobierno a la lista más votada y el rechazo por parte de Zoido a participar en uno de los debates previstos durante la campaña. "En total van a ser seis, lo que no puede impedir es que yo esté en la calle", apuntó el popular en referencia a las críticas de Espadas. Éste, tras conocer que su rival no iría debatir a la televisión pública andaluza, optó por delegar en su número dos -que destacó más por la forma que por el contenido-, perdiendo la oportunidad de responder en público.
Espadas rechazó sentarse con el número 12 del PP, Curro Pérez, y Torrijos, tal vez creyendo que el enviado sería Beltrán Pérez, evitó con su ausencia tener que dar explicaciones sobre la célebre mariscada, Mercasevilla y sus imputaciones judiciales. Al PP el chaparrón le resbala porque ya tiene el argumento ante la junta electoral: el documento enviado por Canal Sur hablaba de un debate sobre la capital a cargo de miembros de las candidaturas. Y, "con todo el respeto", pasó página.
Al PSOE no deja de sorprenderle la agenda de Zoido, que considera de bajo perfil, y escudriña y rebusca "la agenda oculta", que aseguran que el candidato popular, como otros de su partido, tiene. El equipo de Espadas está convencido de que Zoido no presentará ni desarrollará muchas más ideas más en lo que resta de campaña, "no vaya a ser que cuando la gente se entere, pierda votos". Una teoría que fue reafirmada ayer por el secretario general de los socialistas sevillanos, José Antonio Viera, que retó a Zoido a que diga la verdad de cuál es su proyecto para Sevilla "porque se ha pegado la mitad del tiempo en la puerta de los juzgados y la otra quejándose, sin aportar ni una sola propuesta".
El PSOE tocó ayer a rebato para ganar votos y en una concurridísima reunión dio las instrucciones a los responsables de las once agrupaciones locales para que los militantes vivan en la calle hasta el 22 de mayo. Hasta esa fecha harán más de 50 actos, sin contar con el puerta a puerta y la labor de los militantes que ayer se reivindicaron a sí mismos en el Polígono de San Pablo.
Si la foto más vistosa del día fue la de Zoido con los minusválidos, la más morbosa fue la de Espadas de la mano de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien pudo haber sido, pero no fue, candidato socialista. El delfín fallido de Monteseirín hizo de guía en un distrito donde, mucho antes de que Espadas fuese conocido, él ya había arrasado, pues fue proclamado secretario general de la agrupación por una mayoría que podría calificarse de búlgara. Esto explica la apoteosis de militancia socialista que se vivió ayer. El candidato se dio uno de los baños de masas que necesita y seguirá nadando en los próximos días. ¿Para cuándo el paseo por Los Remedios? Quizás llegue, pero ahora lo prioritario es elevar a las nubes la autoestima de Espadas, que mañana se placeará con Carme Chacón por Sevilla. Mientras tanto, se ensaya con otra de las militantes que pudo arrebatarle el puesto, María Jesús Montero, que será su compañera de viaje por el distrito Macarena antes de ir a Bellavista. En todos estos barrios la euforia está garantizada.
Torrijos cerró su cuarto día de campaña con un caluroso encuentro con el mundo obrero, para reforzar su ideología y consolidar su suelo electoral. "No hay techo", alardeó el candidato. Más de 170 personas vinculadas al mundo del trabajo participaron en el acto de apoyo a IU que se celebró por la tarde en el auditorio del edificio CREA y donde se dieron cita delegados de más de 80 comités de empresas, que a su vez representaban a unos 40.000 trabajadores afiliados a sindicatos. Torrijos insistió en su apoyo manifiesto al mundo sindical y se refirió al apoyo de IU a los trabajadores en la última huelga general. Con piquete incluido, Carlos Vázquez, ocupando la presidencia del acto.
Por la mañana Torrijos se fue ayer a la calle Feria, donde tuvo un paso tan fugaz que algunos ni se enteraron. Repartió algunas octavillas con propaganda de IU y se marchó sin hacer mucho ruido; es más, incluso guardó unos minutos de silencio cuando las campañas de Santa Marina repicaron al toque del Ángelus. Y como el ángel del Señor, luego se dispuso a anunciar una batería de propuestas para el centro que, sin duda, fueron las más atractivas de la jornada de campaña, entre ellas el aparcamiento subterráneo para bicicletas en la estación de Metro abandonada de la Plaza Nueva. Una buena idea.
Buenas las tiene también Pilar González, pero su altavoz es muy pequeño. La andalucista se lamentó ayer de que en medios públicos andaluces sus rivales no sean ni Espadas, ni Zoido, ni Torrijos, sino Bildu. "No es injusto, es ilegal", apuntó la candidata que, un día más, se mostró más desbordante que desbordada. Ayer llevó su autobús electoral hasta Rochelambert y Alcosa, entre otros puntos, donde comprobó que a los sevillanos les sigue cayendo bien el PA y se contagian con su espíritu. Otra cosa es lo que ocurre luego a la hora de ir a las urnas.
De momento, la partida sigue. Queda juego y también estrategias por descubrir.
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