40.000 votos menos no ponen en jaque la hegemomía del PSOE
Los socialistas pierden en los 104 municipios el 13% de los votos logrados en 2011, cuando se castigó a Zapatero, pero el PP e IU se dejan el doble Podemos se coloca en la provincia a sólo 26.000 votos de los populares
El que el mapa político de la provincia de Sevilla resulte rojo, machaconamente, cada vez que hay unas elecciones no quiere decir que esté estático o que las fuerzas emergentes no estén horadando también las rocas, aunque lejos del oleaje que se produce en el resto del país. Lo que ocurre es que el PSOE parte de porcentajes tan altos de seguidores desde los años 80, que resulta muy difícil provocar un vuelco. De hecho es la única circunscripción en la que siempre ha ganado el PSOE, independientemente de que el PP lograra imponerse en la capital, como ahora ha ocurrido de nuevo. Aun así, a pesar de esos 95 municipios en los que el PSOE volvió a ser el domingo el partido más votado, ha perdido -excluyendo los datos de la capital- 41.329 votos. Se trata de un 13,6% menos.
Todavía acapara el 40% o más de los sufragios en 70 ayuntamientos, pero pierde votos en todos. Sólo tiene dos o tres aumentos porcentuales, pero porque el equilibrio de fuerzas es distinto. Además, y salvo Carmona, donde baja seis puntos, hasta un 42%; Lebrija, con el 40%; La Rinconada, donde pierde diez puntos y se queda en el 42%; Utrera; pasa del 45% al 40%; y Osuna, del 56% al 48%, el resto son núcleos más rurales. En Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra se quedó con el 31%, lejos de la mayoría absoluta, al perder casi 5.000 y 2.000 votos, respectivamente.
La cuestión es que esa grieta en el bipartidismo, que alimenta el hartazgo por las promesas frustradas de siempre y el tirón de líderes que han crecido en otras provincias -no en ésta de Felipe González-, se está abriendo en Sevilla por el lado más débil y menos consolidado. Podemos y C's, con 126.496 y 86.856 votos, respectivamente, sin la capital, han frenado algo al PSOE, pero más al PP, que logró, casi como un hito, en 2011, ser el más votado en 16 municipios de la provincia roja.
El PP perdió el domingo 85.766 votos en los pueblos, sin la capital, el 35,72% de los que logró cuatro años antes. Su herida sangra el doble que la del PSOE y sólo supera a Podemos en 26.000 votos. En ninguno de los ocho municipios en los que se mantiene como el más votado llega a ese 40% que Mariano Rajoy marcó, por ejemplo, cuando quiso abrir el debate sobre la elección directa de alcaldes y a partir del cual podría considerarse que un triunfo es incuestionable. El que más se acerca es Tomares y no llega al 38%. El PP ha sido el más votado en Bormujos con el 28%; en Espartinas no llega al 35%, en Gines apenas sobrepasa el 31%, en Palomares, el 24%; en Villanueva del Ariscal, el 35% y en Valencina no llega al 29%. Todos están en el Aljarafe, población urbana. Pero también se consideran así las de Alcalá y Dos Hermanas y el PP pierde el doble que los socialistas y Podemos ha sido segunda fuerza en las autonómicas y en la generales. En el caso nazareno, también en las locales, por detrás de Francisco Toscano.
Casi en el mismo porcentaje que el PP, ha perdido votos en la provincia IU, que también ha mostrado extrema debilidad en tiempos de nuevos partidos: un 35,12%, 23.180 votos menos, sin contar los de la ciudad de Sevilla. A pesar de que es segunda fuerza en gobiernos municipales y hay decenas de ayuntamientos en los que se alterna con el PSOE, ahora queda relegada a quinta fuerza, por detrás de Podemos y de C's, en el conjunto provincial.
Si se tienen como referencia las autonómicas, el partido de Pablo Iglesias ha sumado 27.402 votos en los pueblos, casi un 28% más, hasta esos 126.496. La subida de C's ha sido aún más espectacular, pese a su apoyo a Susana Díaz podía haber sido un lastre. En la provincia, ha sumado 38.304 votos, casi un 79% más que en las autonómicas, aunque se queda muy por detrás de Podemos. Éste ha sido segunda fuerza en una treintena de municipios. C's se coloca como tercera en muchos casos, pero sólo en los dos feudos históricos del PP, Tomares y Espartinas, logra la segunda plaza.
Se da la circunstancia de que en este último núcleo, en el que ganó en las municipales y ostenta la Alcaldía con muchas dificultades -su candidato se ha visto forzado a dimitir en plena campaña imputado por lo que reduce a un asunto "administrativo"-, es una de las excepciones y obtiene peor resultado que en las municipales: pierde 1.500 votos, 12 puntos porcentuales. No ocurre así en Castilleja de la Cuesta. Pese al desnudo de su concejal, Carmen López, para denunciar las contradicciones de Albert Rivera, éste ha multiplicado por tres sus resultados como candidato a la Presidencia, por detrás del PSOE y del PP y pisándole talones también a Podemos.
Con respecto a las municipales, Podemos duplica cuando no triplica los resultados que obtuvo en los grandes municipios donde, para no quemar su marca con candidatos sin catar, optó por presentarse con agrupaciones de electores. En Sevilla hay además varios municipios en los que Podemos, fundamentalmente, queda casi empatado con los grandes: en Mairena, entre el PSOE que gana y el PP y Podemos, que le siguen, hay poco más de 400 votos de diferencia; en Palomares, entre el PP, Podemos y el PSOE hay menos de cien. En Castilleja de Guzmán Podemos queda a menos de un punto porcentual del PSOE.
No hay que obviar tampoco que estos partidos emergentes han absorbido casi el 89% de los votos que Unión Progreso y Democracia sacó en los 104 municipios de la provincia y que se han quedado ahora en 3.600. También es probable que hayan buscado refugio en estas nuevas marcas los casi 16.200 votantes del PA, que no ha concurrido a estas elecciones generales.
Datos al margen, la evidencia de que se abre una nueva etapa ya quedó patente en la provincia pasadas las elecciones municipales y constituidos los ayuntamientos: en 40 de ellos ningún partido logró la mayoría absoluta y en casi 30 -esto fue lo realmente novedoso- el partido que resultó el más votado está intentando gobernar sin pactos cerrados, con plenos con muchas fuerzas distintas. Se daba por hecho que ahora, tras las generales y según lo que ocurriera, se cerrarían nuevos pactos y habría mociones de censura, porque en muchos de ellos es la oposición la que está marcando las pautas ya. Paradójicamente, en otros, como en Alcalá de Guadaíra, el PSOE ha encontrado en esa diversidad alivio al bloqueo que se produjo el mandato pasado.
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