La marcha 'abertzale' de Bilbao acaba con gritos contra la bandera española
Grande-Marlaska permite finalmente una manifestación de apoyo a la independencia y los presos de ETA · El PNV se coloca en el punto de mira de los radicales, que lo acusan de "sumisión al Estado"
Algo más de mil personas secundaron ayer la marcha convocada por la izquierda abertzale que, bajo el lema Stop al Estado de excepción. Autodeterminación para Euskal Herria, recorrió las calles de Bilbao en el primer día de su Semana Grande. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, quien debía decidir sobre la legalidad de la convocatoria, terminó por permitirla, aunque prohibió que miembros de ANV tomaran la palabra durante la lectura del comunicado final, que se sustentó en los ataques al PNV por su "sumisión" al Estado español.
Antes del comienzo de la marcha, que partió a las 12.15 de la plaza Moyúa, miembros de las Ertzaintza procedieron a la identificación de los responsables de la convocatoria, así como de los que iban a leer el comunicado con el que se clausuraba el acto. Tras comprobar que se cumplían los requisitos y advertir a los convocantes de que si intervenía en el acto otra persona diferente a la anunciada se incurriría en un delito y se producirían detenciones, los agentes permitieron el inicio de la manifestación.
Los convocantes de la marcha y el histórico dirigente de Herri Batasuna Tasio Erkizia encabezaron la marcha bajo la vigilancia de un fuerte dispositivo policial con seis dotaciones y un helicóptero de la Ertzaintza. Durante el trayecto se corearon lemas en favor de la independencia, de la ikurriña, de los presos de ETA y en contra de la bandera española y del PNV.
La marcha concluyó en el Ayuntamiento, en cuya balconada intervino el portavoz del colectivo de vecinos de Bilbao, que el pasado martes convocó una rueda de prensa en apoyo de la marcha, Iker Uriguen, quien arremetió contra el PNV por "rebajar" su consulta hasta convertirla en una "simple encuesta" y "dejando claro que va a respetar la legalidad española". Por ello, acusó al Gobierno vaso y Aralar de ejercer "sumisión y rendir pleitesía al Estado español, reconociendo que su intención no es modificar el ordenamiento jurídico español".
Entre gritos contra el PNV y en apoyo de Batasuna, Uriguen aseguró que la izquierda abertzale "tiene determinación para defender todos los derechos de los ciudadanos de los siete territorios de Euskal Herria" y "por ello, a unos les han llevado de la mesa de Loyola a la cárcel, mientras a los sumisos del Estado les han llevado a la presidencia de Petronor", en referencia a Josu Jon Imaz. También tomó la palabra Erkizia, quien advirtió que la izquierda abertzale está dispuesta a poner "toda la carne en el asador".
Grande-Marlaska actuó con más contundencia por la tarde, cuando prohibió la celebración de un homenaje público a 40 presos de ETA organizado por la ilegal Askatasuna. Dignidad y Justicia había remitido al juez un cartel en el que se anunciaba el acto para las 20.30 y en el que defendía el acercamiento de los presos de la banda a Euskadi. En el anuncio, la convocatoria aparecía impresa sobre un montaje con fotografías de miembros de ETA que se encuentran encarcelados.
Tras la manifestación, la Consejería vasca de Interior afirmó en una nota que tanto el desarrollo del acto como "todo lo acontecido los últimos días" demuestra que su planteamiento, al no prohibir la marcha, "era el correcto". El Departamento de Javier Balza exigió a los dirigentes del PP vasco -que solicitó la prohibición de la marcha- que mantengan "un mínimo de responsabilidad política a la hora de abordar el ejercicio de derechos fundamentales por parte de los ciudadanos".
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