Lipasam aplica cloruro de calcio para asentar el albero
Hasta 8.000 kilos fueron vertidos este miércoles para impedir las polvaredas que marcaron la primera jornada en el real.
Pudo haberse aplicado desde el principio y evitar situaciones desagradables, pero no fue hasta este Miércoles de Feria -segunda jornada de la fiesta- cuando la empresa municipal de limpieza (Lipasam) tomó medidas para asentar el albero y evitar las continuas polvaredas del martes. El Ayuntamiento atribuyó el problema al calor de las dos primeras jornadas, a lo que hay que sumar la escasa lluvia de otoño e invierno. El caso es que ayer tuvo que reaccionar y lo hizo aplicando la solución practicada en años anteriores: los operarios vertieron sobre las calles del real un total de 8.000 kilos de cloruro de calcio en los instantes previos al baldeo. Esta sustancia, que muchos feriantes identificaron como polvo blanco, permite mantener un grado considerable de humedad en el albero, de tal forma que se queda compacto y no se levanta. Así se evita la polvareda que hizo que por momentos la Feria se pareciera al Rocío.
No se recordaba una sensación tan molesta en el real desde la Feria del año 1992, cuando -curiosamente- hubo miembros del equipo de gobierno de PP y PA que por motivos económicos se negaron al gasto en cloruro de calcio. Esta sustancia también presenta la ventaja de facilitar la limpieza del albero al dejarlo mucho más compacto.
El retén asignado para esta tarea estuvo formado por dos camiones de brigada con un total de ocho operarios para realizar las tareas de aplicación del cloruro cálcico, y diez baldeadoras, con treinta operarios para consolidar la aplicación del producto aportando el grado de humedad necesario.
El delegado de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, y la portavoz de la Policía Local, María Guerrero, quisieron presentar este miércoles esta solución como una de las principales novedades de esta Feria, cuando en realidad no lo es, pues se trata de la vieja fórmula que ya podría haberse empleado desde el primer día. Bien es verdad que cuando la lluvia marca el arranque de la fiesta -como ha ocurrido en años recientes- no es necesario el gasto en cloruro y se viven ferias que, al menos, son más llevaderas para asmáticos y pacientes con alergias. El pasado martes por la noche, cuando muchos feriantes regresaron a casa tras una jornada de fiesta, notaron en la ropa y en el pelo las consecuencias de un albero escasamente asentado.
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