Un paseíllo de políticos y famosos
Muchas casetas abrieron ayer sus puertas para las visitas oficiales · Lo que más se vieron fueron políticos, como el alcalde, que estuvo con el hostelero Lucio, o Faustino Valdés, que alternó en varias recepciones
Políticos, empresarios y famosos. Unos y otros se sucedieron ayer entre las diferentes recepciones que hubo en el real. De una punta del recinto ferial a la otra. En la calle Pepe Luis Vázquez hubo varias reuniones a la misma hora, pero en diferentes casetas. Una de las más concurridas fue la de la Ser, a la que acudieron políticos, como el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, que saludó amistosamente al famoso hostelero de Madrid, Lucio. Allí, también estuvieron el subdelegado del gobierno en Sevilla, Faustino Valdés, que alternó en las recepciones de otras casetas.
Por Pepe Luis Vázquez 80 también se dejaron ver el delegado de Cultura, Bernardo Bueno; el ex consejero de Empleo, Antonio Fernández, y el secretario general de Vivienda, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
De los políticos a los famosos. Algunos se pasaron por la caseta de la Ser, pasadas las tres de la tarde, como Juani, de Los Cantores de Híspalis, o el periodista Jesús Quintero, entre otros. El goteo de personalidades, políticas, económicas y sociales fue constante.
De Pepe Luis Vázquez 80 a Pepe Luis Vázquez 36. De la Ser a la Cancillería, donde se dieron cita los miembros de la Fundación Nao Victoria que, junto a la Escuela Andaluza de Economía, organizó una comida, en la que estuvieron presentes el ex alcalde de Sevilla, Manuel del Valle, y el ex presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, entre otras personalidades.
En la calle Pascual Márquez también hubo cita de políticos, en la caseta de Emasesa, convertida en la Plaza de España, que también ofreció ayer su tradicional recepción.
La preferia no ha sido buena por la climatología, pero los primeros días de Feria han comenzado bien, en cuanto a tiempo y afluencia de personas, sobre todo de políticos y famosos. Hubo casetas en las que el desfile de unos y otros fue constante. Unos entraban y otros salían. Ésta fue la estampa que más se repitió en la mayoría de las recepciones.
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