Amy Winehouse: no, no, no
La cantante no murió por las drogas, sustancias que sus padres aseguran que llevaba tres años sin consumir.
Se cumple el primer mes del fallecimiento de la cantante británica Amy Winehouse en su domicilio del barrio londinense de Camden Town, y comienzan a esclarecerse las causas de su muerte. Aunque tras la primera autopsia no pudo determinarse qué fue lo que provocó que se le apagase la voz a la diva del soul, los resultados de los exámenes toxicológicos han aportado nuevas informaciones sobre su repentino fallecimiento. Las pruebas efectuadas al cuerpo de la cantante indican que la autora de canciones como Rehab no consumió ninguna sustancia ilegal el día de su muerte, aunque sí había ingerido alcohol.
Según un comunicado emitido por la familia de la cantante, "los resultados toxicológicos recibidos han confirmado que no había sustancias ilegales en el cuerpo de Amy en el momento de su muerte". Asimismo, la familia ha aclarado que, pese a haber encontrado restos de alcohol, no se había podido determinar si éste había jugado un papel trascendental en su muerte debido a las pocas cantidades encontradas.
De esta manera, toma fuerza la hipótesis planteada por algunos miembros de la familia de la joven, quienes señalaban que murió por culpa de una droga legal, el alcohol. Una versión que los propios padres de la cantante llevan manteniendo desde que se produjese el inesperado suceso el pasado 23 de julio, según la cual su hija llevaba tres años sin consumir ningún tipo de drogas ilegales y se encontraba rehabilitándose de sus sonadas adicciones. Asimismo, la familia Winehouse ha querido agradecer a la Policía la exhausta labor de investigación que está llevando a cabo.
Aunque el caso no se cerrará hasta el próximo 26 de octubre, fecha en la que se harán público los resultados de las pesquisas policiales, las pruebas toxicológicas sí han logrado cerrar puertas a la investigación. Así, los resultados echan por tierra las especulaciones de los medios británicos que apuntaban a que Winehouse había fallecido a causa de una sobredosis. Una hipótesis que cobró fuerza en los tabloides británicos gracias a las declaraciones de Tony Azzopardi, un presunto amigo de la artista, que aseguraba que Amy recurrió a él la noche antes de su fallecimiento para que le ayudase a conseguir grandes cantidades. Asimismo, el presunto amigo llegó a reconocer al Daily Mirror que la cantante se gastó esa noche la cantidad de 1.370 euros en 14 gramos de cocaína y otros tantos en heroína. Sin embargo, estas declaraciones nunca llegaron a cuadrar con la investigación policial, al no encontrarse restos de sustancias junto al cuerpo de la joven en el momento de su muerte.
Descartado el móvil de las drogas ilegales, saltan nuevas dudas sobre si realmente el hígado de Winehouse no pudo soportar más alcohol o incluso si la joven cantante se habría quitado la vida al no poder hacer frente a sus acciones. Mientras se cierra y no el caso, lo cierto es que el mito de Amy Winehouse es una realidad. Tras su fallecimiento, su primer disco Black to back, ha vuelto a proclamarse número uno en ventas en el portal Itunes en Estados Unidos, Reino Unido o España. Un disco que le lanzó a la fama con la paradójica canción Rehab, rehabilitación en español.
También te puede interesar
Lo último