Beatriz de Holanda una reina sufridora
La vida le ha dado tres hijos, ocho nietos y en 2010 celebró los 30 años de su reinado. Pero la reina Beatriz de los Países Bajos, conocida desde siempre como Beatriz de Holanda, nunca tuvo una existencia fácil. Cuando esta soberana era una niña, la familia real holandesa tuvo que huir cuando Alemania invadió Países Bajos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Su matrimonio en 1965 con el aristócrata alemán Claus von Amsberg, un diplomático que trabajaba para el ministerio de Exteriores de su país, estuvo marcado por las violentas manifestaciones en contra. En 1980 subió al trono tras abdicar en ella su madre, la reina Juliana, no sin superar bastantes reticencias políticas y del pueblo holandés. Ahora, a sus 74 años y tras celebrar sus bodas de perla (30 años) como reina, las adversidades han vuelto a golpear a esta señora de intachables maneras, recta como pocas y sufridora callada. Su segundo hijo, Johan Friso, permanece en coma en un hospital de Londres tras sufrir un accidente y quedar sepultado por una avalancha de nieve que le causó graves daños cerebrales el pasado 16 de febrero. Un revés enorme del que, a pesar de todo, se ha tenido que reponer como ha podido para retomar sus compromisos oficiales como reina.
Tras permanecer al lado de su hijo durante días acompañada de su nuera, la princesa Mabel Wisse Smit, la reina Beatriz reapareció en un acto público el pasado día 8 con el semblante triste y afligido mientras su hijo Friso continuaba en el hospital londinense de Wellington, al que fue trasladado a principios de mes tras estar varias semanas ingresado en un centro médico austriaco y constatar la familia real holandesa que en Austria no existía una residencia adecuada para pacientes como él.
Beatriz de Holanda pertenece a una generación de reinas educadas para reinar y entregadas posteriormente en cuerpo y alma a su papel institucional. De ahí que sea de sobra conocido el estrecho vínculo que la une con la Reina Doña Sofía, con la que se la ve en múltiples ocasiones (por mencionar una, llegaron juntas por ejemplo a la boda de Victoria de Suecia), amistad que se extiende a toda la familia real española con la holandesa. Los Príncipes de Asturias, por seguir enumerando, son muy amigos del heredero holandés, el príncipe Guillermo, y su esposa, Máxima Zorreguieta. Así pues, no extraña que tanto los Reyes como los Príncipes se hayan interesado estos días por el estado de salud del príncipe Friso, llamando por teléfono a la propia reina Beatriz.
Doctorada en Derecho, muy culta y preparada, Beatriz de Holanda es una mujer de mundo que en su juventud estudió en Inglaterra y Canadá, países donde su familia pasó parte de su exilio. Pero no sólo se interesó por las leyes; en su día también realizó cursos de Sociología, Economía, Historia parlamentaria, sobre el Estatuto de la Corona, Relaciones Internacionales y Derechos Europeos. Y es que como reina, Beatriz dispone de mayor poder que la mayoría de los monarcas europeos. En temas nacionales no suele pronunciarse políticamente, sin embargo la reina destaca en las Relaciones Internacionales.
Aunque la monarquía holandesa atravesó malos momentos en cuanto a popularidad a mediados de los 60 con el matrimonio de Beatriz con un diplomático alemán, el príncipe Claus consiguió finalmente ganarse el corazón de su pueblo y en el año 2002 su muerte tras una larga enfermedad causó una profunda consternación en el país. Actualmente la familia real holandesa es una de las más queridas y seguidas por la prensa del corazón tanto en su país como en el resto de Europa.
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