Mucho más que viaje y aventura, es la Ruta Quetzal
Los nueve chicos andaluces que participan en la mítica expedición lo tienen muy claro: "Te cambia la vida"
Tiene todos los ingredientes necesarios para ser un formato televisivo de éxito. Su veteranía e idiosincrasia le avalan en este sentido. De la parte cultural y aventurera de la Ruta Quetzal BBVA se manejan datos, pero ¿cómo se vive desde dentro? ¿Qué lazos nacen? ¿Qué atributos la definen? Única, irrepetible, inigualable o extraordinaria pueden ser algunos de sus calificativos. Como el legendario pájaro Quetzal, estandarte de este programa cultural, la expedición es sinónimo de riqueza, libertad y fuerza. Aventura al límite y nuevos conocimientos. Una gran experiencia, sin más. En esto coinciden los nueve chicos andaluces participantes en esta 28 edición de la ruta, que llega a su fin el próximo martes tras más de un mes de expedición, que arrancó en Panamá el pasado 19 de junio y, por primera vez, ha incluido en su itinerario una etapa franco-belga, que les ha llevado por ciudades como Bruselas, Gante, Brujas, Amberes y París, para luego concluir con una parte española, que incluye Madrid y Jerez de los Caballeros como destinos.
Entre marcha y marcha unos hablan de los guisos de mamá, otros recuerdan las hazañas vividas con algún amigo, pero el brillo de sus ojos reflejan las sensaciones que aporta esta vivencia única. De esto no cabe duda cuando la Grand Place de Bruselas se ensordece al grito de: "¡Viva la Ruta Quetzal BBVA!". "Impresiona desde el primer momento. Las ganas, la energía, la forma de relacionarse, las inquietudes de compartir y aprender unos de otros. El intercambio es brutal", dice la sevillana Noemí Ramos, monitora de campamento, que del grupo que representa a nuestra región destaca sin pensárselo: "Nunca les falta una sonrisa y sus raíces se notan allá por donde van. Enriquecen mucho el grupo. Me gusta porque se identifican fácilmente por su forma de ser y por su forma de enfrentarse a los momentos complicados".
Ser expedicionario no es fácil. Exige preparación física, demostrada con creces en la primera etapa panameña, pero también un cierto nivel cultural. Las ansias de información de estos jóvenes, ávidos de conocimiento, definen a la ruta. Paula, una de las ruteras, natural de Jerez de la Frontera, dice: "Conocer a los eurodiputados españoles me ha parecido muy interesante. Su trabajo, su función, su parte más personal y familiar, su vida en Bruselas... Ha sido diferente a la parte latinoamericana pero no por ello menos interesante; me ha abierto horizontes".
En una travesía en barco por Amberes, un grupo de chicos dicen en sus respectivos idiomas la forma de decir "te quiero", entre sonrisas, amistad e incluso ese primer amor que empieza a florecer. La Ruta Quetzal BBVA acaba convirtiéndose en algo casi mágico. Los chicos que participan en ella son generosos, capaces de compartir sus experiencias más desgarradoras. También su talento. Ana, de Sevilla, comenta: "Vives muchas cosas que aceleran las relaciones. Ves todo como muy estrecho y se crean lazos muy fuertes". Y tanto que es así. No hay tiempo para el móvil ni para tuitear. Estos jóvenes son el más claro ejemplo de que aún se puede hablar con la mirada y con el corazón. Y de que el papel aún existe. De tú a tú. La Ruta Quetzal BBVA está llena de sensaciones, y todas sin duda son positivas.
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