Triple asesinato de una familia en Dos Hermanas

La juez cita el 4 de diciembre al Pollino para concretar los cargos por el triple asesinato

  • La instructora acuerda que el juicio se celebre ante un jurado popular, donde se enfrentará a una posible cadena perpetua

El investigado Ricardo García Hernández, el Pollino, tras ser detenido como autor del triple asesinato. El investigado Ricardo García Hernández, el Pollino, tras ser detenido como autor del triple asesinato.

El investigado Ricardo García Hernández, el Pollino, tras ser detenido como autor del triple asesinato. / juan carlos muñoz

La titular del juzgado de Instrucción número 19 de Sevilla, Ana Escribano, que investiga el triple asesinato del turco Mehmet Demir, su mujer Sandra Capitán y la hija de ésta, Lucía Begines, de sólo seis años, ha citado el próximo 4 de diciembre al principal investigado, Ricardo García Hernández, el Pollino, y a los otros seis imputados a una comparecencia previa que prevé la ley del jurado para concretar la imputación.

En un auto, la instructora ha decidido transformar la causa en un procedimiento que se seguirá ante el tribunal del jurado popular y ha citado a las siete personas que figuran como investigadas en la causa, de las cuales sólo dos están en libertad –entre ellas la madre del Pollino–, a la comparecencia que prevé el artículo 25 de la ley del jurado. Este precepto establece una vista para “concretar la imputación” contra los acusados, y a esa vista han sido convocados además de la Fiscalía los abogados de las defensas y de las acusaciones particulares.

Dice la magistrada que en el presente caso los hechos investigados, “sin perjuicio de la ulterior calificación”, pueden ser constitutivos de tres delitos de asesinato y de otro de detención ilegal, infracciones “atribuidas a la competencia del Tribunal del Jurado”.

A esa vista comparecerán los cinco imputados que actualmente siguen en prisión provisional, además del Pollino; su esposa, Elisa Fernández Heredia; su padre, Ricardo García Gutiérrez, el Cabo; David Hurtado Pino, un monitor de artes marciales y de boxeo apodado el Tapita; y un amigo de éste último, José Antonio Mora Bataller.

El Pollino confesó inicialmente el triple crimen, pero en enero pasado se retractó de esta declaración por la que incluso podría enfrentarse a la pena de prisión permanente revisable que actualmente contempla el artículo 140 del Código Penal, que establece que el delito de asesinato será castigado con esta pena cuando concurran algunas circunstancias, la primera de ellas, que la víctima sea menor de 16 años, o se trate de una persona especialmente vulnerable “por razón de su edad, enfermedad o discapacidad”.

Se retractó tras confesar el triple asesinato

En su primera declaración, el Pollino confesó los crímenes al afirmar que “se tiroteó” con el turco por una deuda que tenía con él, pero cuando compareció por segunda vez ante la instructora, cambió radicalmente su versión, ofreciendo un testimonio exculpatorio.

En su nueva declaración, el Pollino sostuvo que se limitó a alquilar la vivienda del número 168 de la calle Cerro Blanco donde fueron recuperados los cadáveres sepultados bajo ocho metros cúbicos de hormigón. La casa la alquilaron, según el Pollino otro de los implicados, David Hurtado Pino, el Tapita, y su amigo José Antonio Mora Bataller –que se entregó voluntariamente a la Policía el 19 de enero­ y un tercer individuo que no ha sido localizado.

Ricardo García añadió que la tarde del crimen, el sábado 16 de septiembre de 2017, cuando llegó a este domicilio ya se habían cometido los tres crímenes y cuerpos habían sido arrojados al pozo, siendo en ese momento cuando el Tapita y los otros dos individuos le amenazaron diciéndole “cómo hables de esto te matamos” y por eso fue a comprar el hormigón con el tapó la zanja, para lo cual empleo ocho metros cúbicos de hormigón.

El Pollino insistió en que “no tiene nada que ver” con lo ocurrido y es “una persona inocente”, añadiendo que se “inventó” la confesión tras recibir esas amenazas de muerte. Por su parte, el Tapita declaró que acudió al domicilio a petición del Pollino y que sólo intervino para “reducir” al turco.

A pesar de la declaración del Pollino negando los tres crímenes, la juez sostuvo en el auto en el que envió a prisión al último detenido, en enero de este año, que fue Ricardo García Hernández quien “ejecutó” a las tres personas, de acuerdo con la investigación realizada por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional.

El primer disparo fue para la niña

En uno de los atestados, la Policía sostiene que la niña de 6 años fue la primera en ser asesinada de un disparo en la cabeza y arrojada “inmediatamente” a la fosa, pudiendo estar aún con vida, dado que la autopsia determinó que tenía “abrasiones en las vías respiratorias profundas compatibles con haber inhalado ante mortem restos de alguna sustancia encontrada en el interior del pozo”.

Después asesinaron a la madre, Sandra, a la que “ejecutaron con cinco disparos a la cabeza”, y finalmente “ejecutaron” al turco de un único disparo en la cabeza, según la investigación policial. Las tres víctimas presentaban además hematomas por diversas partes del cuerpo, propios de haber sufrido “brutales agresiones” ante mortem, “destacando especialmente por su crudeza e importancia, un gran hematoma que presentaba la niña en el pecho, compatible a juicio de los médicos forenses con un fuerte golpe”.

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