Carencias judiciales

El presidente del TSJA visita el juzgado-caracola

  • El juzgado 5 de Sanlúcar vivirá su prueba de fuego con la primera semana de guardia

  • La Junta ha recabado la firma de los funcionarios en apoyo del “módulo de oficina”

Las caracolas del nuevo juzgado de Sanlúcar de Mayor Las caracolas del nuevo juzgado de Sanlúcar de Mayor

Las caracolas del nuevo juzgado de Sanlúcar de Mayor

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Lorenzo del Río, realiza este viernes una visita de inspección al juzgado número 5 de Sanlúcar la Mayor, que el 30 de noviembre empezó a funcionar en unas caracolas criticadas por abogados y fiscales.

La visita es poco habitual ya que normalmente es el presidente de la Audiencia quien inspecciona los juzgados de pueblo. En este caso, se produce después de que los colectivos jurídicos hayan criticado las instalaciones “indignas, inadmisibles y tercermundistas del nuevo juzgado, para el que se han habilitado unas caracolas en el patio trasero del edificio de los juzgados, hasta entonces usado como aparcamiento de coches.

Lorenzo del Río se entrevistará en Sanlúcar con los cinco jueces de la localidad, entre ellos la juez decana, Laura Montoya, titular del juzgado número 1.

Las críticas al local elegido por la Junta también han motivado dos visitas a Sanlúcar por parte del director general de Infraestructuras de la Consejería de Justicia, Eduardo Tamarit. Este alto cargo es señalado como responsable de que no hayan concluido a tiempo las obras de reforma en el edificio que debe albergar el nuevo juzgado pese a que desde hace 13 meses se sabía que debía entrar el funcionamiento el 30 de noviembre de 2018.

La oficina del juzgado se ha instalado en las caracolas mientras que el despacho de la juez ha ocupado lo que hasta ahora era una sala para los abogados, que desde ese momento se ven obligados a despachar con sus clientes en el pasillo

El secretario judicial se ha instalado en las dependencias usadas hasta ahora por los mediadores, que también se han quedado sin espacio para trabajar.

 En una de las visitas de Tamarit tras saltar a la prensa las condiciones del nuevo órgano judicial, los funcionarios firmaron un documento en el que declaraban preferir “como mal menor” el “módulo de oficina” (como se denomina eufemísticamente a las caracolas) que la propuesta alternativa que consistía en instalarse en el archivo del edificio judicial por ser un “habitáculo sin ventilación”.

Los primeros días de funcionamiento de las caracolas evidenciaron la falta de armarios para guardar las diligencias y que cada vez que alguien entraba el suelo de madera se movía y las mesas temblaban.

El nuevo juzgado vivirá su prueba de fuego a partir del martes 18, cuando entrará de guardia una semana completa con el previsible trasiego de detenidos y abogados. 

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