Seguridad ciudadana

Protesta vecinal en la barriada Villegas contra unos okupas y su criadero de perros

  • Los vecinos ya no pueden entrar en su patio, donde el okupa instala una piscina

  • Sufren depresiones y algunos han huido del barrio

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Los vecinos de la barriada Villegas han emprendido una movilización contra un joven que okupa una de sus viviendas y que ha instalado un criadero ilegal de perros en el patio comunitario. Además de los ruidos, excrementos y malos olores, los vecinos denuncian que no pueden entrar en su patio por temor a ser mordidos por los animales y que el okupa instala allí en verano una piscina particular que llena con agua comunitaria.

Los afectados llevaban meses soportando la insalubridad, las peleas en la calle, la presunta venta de droga y los incidentes provocados por esta familia hasta que llegó al barrio S.A., una joven relacionada con la Policía Nacional. Se enfrentó a ellos, reunió 300 firmas y resumió todos los incidentes de los últimos meses en una única denuncia que ha llevado al juzgado y a la Policía Nacional.

La causa está ya en el juzgado de Instrucción número 18 y la Policía está tomando declaración estos días a 27 testigos de los hechos denunciados. Los afectados acompañan su relato de decenas de fotos y vídeos hechos desde sus ventanas.

La acusación se dirige contra Ismael F. R., que según los vecinos ocupa ilegalmente una vivienda de la planta baja junto con su padre, su pareja y su hermana. En el patio comunitario han instalado perreras, donde da de comer carne cruda a los animales, les montan para que se reproduzcan y los venden. 

"Es una situación insostenible, a veces nos hemos juntado con una veintena de perros en una zona común", se lamentan los vecinos.

Además del mal olor y los ruidos, cada vez que un vecino debe recoger alguna prenda que se le haya caído al patio o quiere acceder a su trastero, debe avisar a Ismael antes de entrar para no ser agredido por los perros.

Los vecinos también les acusan de haberse apropiado del patio para instalar una piscina en verano que llenan con agua de la comunidad.

La piscina instalada en el patio comunitario La piscina instalada en el patio comunitario

La piscina instalada en el patio comunitario

Las llaves de un piso para okupar se venden por 300 euros

Entre otros aspectos, la denuncia asegura que, cada vez que un piso ocupado ilegalmente es desalojado, sus llaves son vendidas por 300 euros por el segundo denunciado, David R.H. Este joven es el encargado de alimentar a los perros del patio y también cría especies peligrosas en su vivienda. Algunos de ellos han atacado a los vecinos, en concreto a una joven que el pasado 8 de enero tuvo que recibir asistencia médica y presentó denuncia.

Como consecuencia de las amenazas recibidas tras esa denuncia, su madre sufrió una crisis de hipertensión y toda la familia ha abandonado el barrio, según recoge la denuncia.

Otra vecina, que presenció el destrozo de ventanas y mobiliario urbano con un bate de béisbol y que recibe “continuas amenazas”, está enferma de depresión y teme que sus hijos sean agredidos.

El listado de incidentes incluye al dueño de un bar que puso varias denuncias contra estos vecinos conflictivos y finalmente tuvo que cerrar su negocio porque “no cesaban de atacarle y destrozarlo”. El dueño de otro bar, que les echó del local, recibió un golpe en la cabeza donde le tuvieron que coger varias grapas metálicas. 

Los denunciados también utilizan de forma exclusiva el jardincillo de la comunidad para sus perros. Los vecinos les temen porque creen que han envenenado a los gatos de la zona para que no se peleen con sus canes y les arañen. Un vecino que reprendió a Ismael por maltratar a un gato en el patio fue agredido a pedradas, le denunció y fue a juicio.

Otras víctimas les llevaron a juicio por clavar un cuchillo en su persiana y por amenazarles con “cortarles el cuello”. Han llamado a la Policía en infinidad de ocasiones pero cuando se van los agentes "no dejan de burlarse de nosotros ya que ven que continúan haciendo lo que quieren", asegura la denuncia.

Las peleas no son solo con los vecinos y el escrito da cuenta de incidentes con cuchillos, navajas e incluso catanas con otras personas que vienen a buscarles al barrio.

Los perros están solos, pasan frío y lloran

El escrito asegura que los perros “están solos días y días, pasan frío, les llueve y son alimentados con carne cruda que muchas veces está en estado de putrefacción”. Sufren vejaciones, les agreden a patadas y pedradas y todo el patio está lleno de sus excrementos.

Los vecinos resumen así la situación: “el patio se encuentra en una situación deplorable, insalubre, nociva, peligrosa e ilícita. “Es imposible una convivencia tranquila y segura. Queremos recuperar el patio para la comunidad”.

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