Mascotas

Protección policial para una perrita en su custodia compartida

  • La dueña pedirá una compensación por el año y cuatro  meses que su ex retuvo en exclusiva a la mascota

  • Entregó la perrita tras una advertencia de incurrir en un delito de desobediencia al juez

Luisa y Zora, felices en su reencuentro Luisa y Zora, felices en su reencuentro

Luisa y Zora, felices en su reencuentro / M.G.

Dos patrulleros de la Policía Nacional llevaron a cabo este  miércoles una singular intervención: la entrega, por orden judicial, de una perrita cuya tenencia deben compartir por meses alternos los dos miembros de una pareja separada. Desde septiembre de 2020 el demandado Jorge S.D. tenía una orden judicial para entregar la perrita a su ex pareja pero no atendió una primera demanda de cumplimiento voluntario y dos requerimientos.

Finalmente, el juzgado de primera instancia 16 le dio el 28 de enero un ultimátum: la mascota, de nombre Zora, debía quedar desde este miércoles a las 18 horas en poder de su ex pareja Luisa P.A. La recogida tendría lugar en el  domicilio de Jorge y el juzgado le apercibía de que, de no cumplirlo, incurriría en un delito de desobediencia a la autoridad judicial.

La abogada demandante, Lorena Lozano Benito, informa a este periódico de que a la hora prevista se personó con su clienta en el domicilio de Jorge en el Parque Alcosa pero el demandado les dijo que no había recibido ninguna notificación judicial y se negó a entregar a Zora.

A la vista de su falta de colaboración, la letrada solicitó la intervención policial y dos patrulleros se desplazaron al lugar y mediaron en la entrega tanto de la mascota como de su “pasaporte” de identificación.

Zora es una perrita mestiza de podenco, de cuatro años y color chocolate que Jorge y Luisa decidieron adoptar de forma conjunta en 2016.

Pero en junio de 2019 se rompió la pareja y a partir de entonces el hombre se negó a compartir la mascota argumentando que él figuraba como único titular administrativo en el Registro Andaluz de Animales Domésticos.

No fue hasta septiembre de 2020 cuando la juez consideró demostrada la “copropiedad” de la perra y su adopción conjunta en base al “contundente” testimonio en ese sentido de una amiga común de la pareja y de la veterinaria. La sentencia ordenó que Luisa tuviese de inmediato a su  mascota “dado el tiempo ya disfrutado en exclusiva por la parte demandada”.

Pero han hecho falta otros cuatro meses hasta el cumplimiento efectivo, pese a que su ex pareja había sido advertido de que sería multado por cada mes que no atendiese los requerimientos de entrega.

Aunque la tenencia del animal es por meses alternos, Lorena Lozano indica que ahora va a pedir una compensación en tiempo porque Jorge ha disfrutado de la perrita durante el año que duró el pleito principal y los cuatro meses transcurridos para conseguir ejecutar la sentencia.

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