Visto para sentencia otro juicio contra el trans Candy por presunto maltrato a su expareja

"No me gustaría estar aquí, pero he venido para defenderme", afirma la expareja del acusado, que ha llegado a los juzgados de la Buhaira desde la cárcel y con una petición de cuatro años de prisión por parte de la víctima

El maltratador trans Candy, de nuevo a juicio

Un nuevo juicio al maltratador trans Candy. / Juan Carlos Vázquez

Nuevo juicio a Candy, el maltratador trans que se cambió de género en el Registro Civil un mes antes de ser condenado en firme por agresión a su exmujer. El Juzgado de lo Penal número 6 de Sevilla ha dejado este martes vista para sentencia la causa contra el acusado por la presunta comisión de tres delitos contra su expareja. Se enfrenta a una petición de pena de cuatro años de cárcel por parte de la mujer y de un año y medio por parte de la Fiscalía. Candy ha llegado a los juzgados de la Buhaira desde prisión. Allí entró en julio de 2025 para cumplir una condena de quince meses también por agresiones a la misma víctima.

Antes del juicio, la presunta víctima ha comparecido ante los medios y ha reconocido que si fuese por ella, no estaría allí. "Estoy nerviosa, no me gustaría estar aquí pero bueno, he venido para defenderme. No me apetece pero hay que afrontar la situación y seguir adelante", ha dicho Cris, que lógicamente ha planteado a la magistrada una versión totalmente opuesta a la del encausado. "No me creo nada de lo que dice, nada de lo que pueda venir de él. Todo es una estrategia. La última vez no se presentó, yo ya sabía que algo así iba a pasar", ha recordado. De hecho, el cambio formal de género también formó parte de esa táctica, al menos en su opinión: "Lo ha hecho para que no se le acuse por todo lo que tiene encima", ha asegurado.

Su abogado, José Antonio Sires, también ha explicado que en esta causa se juzgan presuntos delitos de vejaciones, quebrantamiento de condena y amenazas. Su calificación reclama una condena de cuatro años de prisión para el trans. La Fiscalía solicita un año de cárcel y ocho días de localización permanente.

Sires, además, ha revelado algunos datos sobre la situación personal de Candy, como que ha sido trasladado a Sevilla desde una prisión en Córdoba. "Me ha llegado a oídos que ha pedido el traslado a una cárcel de mujeres y que se le ha denegado. Parece que ha estado algún tiempo en una cárcel de mujeres y después ha vuelto a la de hombres. Ahora no sé si está en un módulo de mujeres o de hombres, aunque a efectos de lo que vamos a enjuiciar hoy es irrelevante", ha aclarado.

"Esperamos que se analicen las pruebas con las garantías precisas, que se celebre el juicio y que mi representada pueda seguir con su vida con normalidad", ha deseado el letrado de la acusación particular.

El juicio se señaló para enero de 2025, pero su abogado no pudo comparecer porque estaba en un entierro en Madrid. A la segunda, ya en primavera, tampoco pudo ser porque el propio Candy alegó que estaba fuera de España y sin posibilidad de regresar para asistir a la vista oral. A la tercera ha ido la vencida, por tanto. Ahora bien, el desarrollo de la sesión no ha podido ser seguido por los medios porque la magistrada ha acordado que se celebrase a puerta cerrada.

Según se recoge en el auto del juzgado de Violencia sobre la Mujer, se le imputan presuntos delitos de amenazas, injurias, vejaciones y quebrantamiento de condena, este último por romper la orden de alejamiento de la ex pareja. Concretamente, contaba con una orden de alejamiento de 300 metros y se enfrenta a un año de prisión por quebrantarla, además de dos años por injurias y vejaciones y uno más por amenazas.

Por su parte, la Fiscalía pide dos años y un día de prisión por las amenazas a la mujer, y rebaja a ocho días de localización permanente la petición por las injurias, sin pronunciarse sobre el quebrantamiento de condena.

Candy no quiere estar en un módulo de hombres

Candy también fue noticia a finales de 2025 al expresar su voluntad de no estar en prisión con el resto de reos hombres. En una carta dirigida a este periódico en noviembre desde la cárcel de Sevilla-I, este maltratador trans relató que se encontraba en el módulo 102 de dicha prisión y que compartía este departamento con 79 presos, todos ellos hombres. Candy fue detenida el pasado mes de julio tras un periodo fugado, e inmediatamente ingresó en prisión.

En su misiva, Candy denunció que estaba sufriendo una "situación hostil" desde el 7 de julio, dos días después de su entrada en la cárcel, cuando fue destinada al módulo 102. Asegura que la educadora le dijo "usted no tiene tetas como yo, para mí es un hombre", lo que para ella "da a presumir la ignorancia de la ley trans y la poca profesionalidad" de esta trabajadora. La rea insistía en que se estaba "atentando" contra su integridad física y su salud mental.

"Me tengo que duchar en las duchas de los internos comunes, vulnerando mi intimidad. En el comedor me siento acosada, intimidada, he tenido que denunciar a dos internos por agresión violenta sexual e insultos y discriminaciones", contaba también. Candy no culpaba a los presos sino a la dirección y equipos técnicos del centro, a los que acusaba de vulnerar el reglamento penitenciario y hacerle compartir módulo con internos condenados por delitos sexuales.

Candy fue detenido a principios de julio de 2025 por la Policía Local de Espartinas. Sobre ella pesaban hasta cinco órdenes de busca y captura por no haber ingresado voluntariamente en prisión para cumplir una condena firme de un año y tres meses por quebrantamiento de otra pena. Fue reconocida por agentes de la Policía Local de dicho municipio del Aljarafe cuando estaba sentada en un velador de un bar.

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