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Condenado a tres años un funcionario de prisiones por abusar de una interna y vejar a dos reclusas

  • La Audiencia lo condena por dos delitos contra la integridad moral, uno de abuso sexual y otro de actividad prohibida a funcionario

  • El funcionario negó los cargos en el juicio y culpó de la denuncia a la "animadversión" de la directora del centro

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La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a tres años de cárcel y al pago de una multa de 3.960 euros al funcionario de la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra Luis A. F. G. por abusar sexualmente de una interna y vejar tanto a ésta como a otra reclusa. En la sentencia, fechada el día 18 de mayo, la Audiencia condena al acusado a dos años de prisión y cuatro años y seis meses de inhabilitación para empleo o cargo público por dos delitos contra la integridad moral; a un año de cárcel y seis años de inhabilitación absoluta por un delito de actividad prohibida a funcionario, y al pago de una multa de 3.960 euros por un delito de abuso sexual. Asimismo, el acusado deberá indemnizar con 2.500 euros y 1.000 euros, respectivamente, a las dos víctimas, según dictamina la Audiencia Provincial en una sentencia en la que declara responsable subsidiaria a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. 

De igual modo, el tribunal absuelve al acusado de tres delitos contra la integridad moral por los que llegó a ser enjuiciado.  La Audiencia considera probado que el acusado estuvo destinado como funcionario de Instituciones Penitenciarias en la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra desde el 11 de octubre de 2012 hasta el 5 de julio de 2014, cuando inició una situación de baja médica, sin que se haya reincorporado tras ella en virtud de acuerdo adoptado el 19 de noviembre de 2014 en expediente disciplinario del que ha sido objeto al ser suspendido provisionalmente de funciones". Durante el periodo de tiempo en que estuvo desempeñando su trabajo en esta prisión, el acusado ejerció distintas funciones "que le permitían el contacto con las internas allí recluidas, y ello a pesar de que a partir del 1 de marzo de 2014 su destino le restringía el acceso a las mismas, lo que no fue un impedimento para el contacto con ellas", ya que "desobedeció las órdenes cambiando el servicio con sus compañeros o incluso abandonando el puesto encomendado". En relación a una de las víctimas, la Audiencia indica que el acusado le exhibió un vídeo de contenido sexual que tenía almacenado en su móvil, a lo que se suma que, "tras interceptarle una carta en la que aparecían dibujos de tipo erótico, al devolvérsela" en el módulo "le dijo que estaría dispuesto a dejarse hacer una felación por ella y acto seguido, en dicho lugar, le intentó besar, defendiéndose la interna dándole un bofetón". Asimismo, y en los meses de enero a marzo de 2014, el acusado, "en dos ocasiones, se metió en la ducha mientras se encontraba en ella desnuda" dicha reclusa, "abandonando el lugar tras los gritos de la interna", mientras que en dos ocasiones "tocó los glúteos" de esta mujer, lo que "originó intranquilidad y desasosiego en ella". De igual modo, en los meses de verano de 2014 y antes de causar baja por motivos de salud, el acusado "se introdujo en la ducha que estaba siendo usada" por otra interna y al verla desnuda "le dijo qué culo más bonito tienes", según recoge la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla, contra la que cabe interponer recurso de casación.  La Audiencia remarca que todos estos hechos "se han visto acompañados de otros comportamientos del acusado" que dieron lugar a la apertura de un expediente disciplinario que finalizó con resolución de 19 de noviembre de 2014 por el que se acordaba la suspensión temporal de funciones para el condenado. 

Se declaró inocente

Un funcionario de la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra, que se enfrentaba a siete años de cárcel por trato degradante y abusos a cinco internas, a una de la cuales le tocó presuntamente los glúteos y le dio un beso mientras que a otras le hizo comentarios de índole sexual, negó en el juicio todas las acusaciones y atribuyó la denuncia a una supuesta "animadversión" de la directora de la cárcel y a las “presiones” de ésta sobre las internas para que le denunciaran, pero en contra de esta versión exculpatoria varias de las reclusas ratificaron los abusos y el trato que recibieron del acusado.

Luis F. A. G. se declaró "inocente" al inicio del juicio y negó "todos" los hechos por los que le acusa la Fiscalía, entre ellos el de exhibirles vídeos pornográficos a las internas, hacerles comentarios sexuales y hacerle tocamientos y besar a una de las presas. Según su testimonio, toda la denuncia obedece a las "presiones" de la directora del centro y a su "amplio poder" para promover beneficios como el tercer grado o la concesión de permisos. El funcionario atribuyó esa supuesta "animadversión" a que denunció que otra funcionaria estaba ocupando un puesto que "no le correspondía" y también dijo que una jefa de servicio de la prisión, que es familiar de la directora, también le "obligó" a poner en un parte relacionado con una pelea a una interna que él no había visto.

El acusado sí reconoció que hizo varios regalos, en concreto un aparato de CD, una camiseta y unas postales de playa a la parricida de Pilas, la mujer que fue condenada por el asesinato de dos bebés a los que luego congeló. Según el trabajador, esos regalos no constituyen ninguna "infracción", algo que por su parte rechazó la directora de la prisión, María Isabel Cabello, al afirmar que es conducta está prohibida.Luis F. A. G. admitió igualmente que organizaba juegos de azar y jugaba con las internas, y también que en una ocasión se dejó que le pusieran "una tira de depilar" en el cuello. El acusado afirmó que esta conducta la desarrolló porque cree en la reeducación y reinserción de los internos, llegando a declarar que la directora le dijo que él era como un soplo de "aire fresco", manifestación que la responsable del centro también negó haber realizado.

Frente a la versión exculpatoria del acusado, varias internas que rindieron testimonio ante el tribunal, algunas de ellas a través de videoconferencia, corroboraron los abusos y el trato degradante. Una de las presas comenzó su declaración afirmando que el acusado le había hecho "daño" y se refirió despectivamente a su condición sexual, al haberla llamado "machorra y tortillera de mierda", y añadió que le mostraba vídeos pornográficos a las internas y se echaba encima de las camas de las internas.

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