Lotería de Navidad

La venta de Lotería de Navidad en Sevilla se desploma

  • Las administraciones cifran la bajada en un 30%

  • Las causas son la falta de movilidad y la ausencia de reuniones o comidas

Colas para comprar lotería en la popular administración El Gato Negro. Colas para comprar lotería en la popular administración El Gato Negro.

Colas para comprar lotería en la popular administración El Gato Negro. / Juan Carlos Vázquez

Un agujero muy importante. Las ventas de Lotería de Navidad se han desplomado este año en Sevilla. Las restricciones impuestas por las autoridades, fundamentalmente la ausencia de movilidad entre ciudades y regiones, y la imposibilidad de celebrar grandes comidas familiares o reuniones de amigos, han provocado un descenso en la venta de décimos de en torno al 30%. Los loteros consultados por este periódico no recuerdan algo igual, pero esperan que durante los próximos días, si la Junta de Andalucía relaja un poco las medidas, se pueda animar un poco más la compra de boletos, aunque advierten que el daño ya es irreversible.

Aunque en los últimos días ha sido habitual ver colas en la mayoría de las administraciones de lotería del centro de la ciudad, es sólo un espejismo. Como lo es la creencia de que en tiempos de crisis se compra más lotería. Pudiera ser así de no estar tan limitada la movilidad. Ese ha sido uno de los principales problemas para que la campaña de Navidad haya sido tan atípica. Así lo asegura Ricardo Ruiz, administrador del emblemático despacho Los Millones, en la calle Sagasta, que con más de cien años de historia, es la que más premios suele repartir de Andalucía: “Estamos como todos, muy por debajo de las ventas del año pasado. Seguimos con la incertidumbre de cómo terminaremos, pero creemos que por lo menos con un 30% menos seguro”.

Las causas de este desplome las tiene muy claras. La falta de movilidad y la cancelación de reuniones y comida, donde muchas personas intercambiaban y compartían décimos, son las principales. Pero hay otra: “Muchas asociaciones deportivas o peñas que compraban están cerradas, así que eso también se ha perdido. Esos décimos no se los van a llevar ya”. Además, también se ha notado una bajada en el número de boletos jugados por cada persona. La venta por internet tampoco es la panacea y, aunque ayuda, no va tapar el gran agujero de este año. “A las personas les gusta venir a ver los décimos. Ven los números y eligen el que les entra por los ojos”, sostiene este lotero.

La falta de turistas

La misma situación se da en la administración La Torre del Oro, en la calle San Eloy. Enclavada en una vía muy comercial golpeada especialmente por la crisis, la ausencia de turistas ha hecho mucho daño en las ventas. “Tenemos cinco hoteles alrededor que están cerrados. Somos camino hacia la estación de autobuses... la calle ha sufrido el cierre de muchos locales. Aunque parece que las perspectivas son mejores, cerraremos la venta con un 30 o 35% menos que el año pasado”, explica Juan Carlos, responsable de la administración.

Desde la Torre del Oro han experimentado un aumento de envíos de décimos a otros lugares de España, la mayoría para atender a clientes que no han podido visitar la ciudad, aunque no supone una mejora sustancial. Sí confían en que en los próximos días puedan abrir más tiempo para dar “el último empujón”.

Menos ventas en peñas, clubes o hermandades

Desde la administración de loterías de la Plaza de San Lorenzo, su responsable, Pilar Hidalgo, espera también que en los próximos días suban algo las ventas. También llevan un 30% menos que el año pasado, en buena medida por los grandes colectivos. “Se nota que las hermandades, las peñas o las Ampas están distribuyendo menos”, advierte la lotera. También se han realizado envíos al resto de España de personas que llaman pidiendo un número concreto, como la fecha del primer estado de alarma o la terminación en 20, que lleva mucho tiempo agotada.

Desde la administración número 11, situada en la calle Sierpes esquina con la Plaza de San Francisco, Ángeles advierte de la paradoja que supone que tengan que cerrar cuando más personas acuden al centro por las tardes. “Nos vemos obligados a echar las personas, como los bares o las tiendas, cuando más afluencia hay para ver la iluminación”.

En su caso, el descenso de ventas también es del 30% aproximadamente. Una cifra que se corresponde con el público foráneo. “Por internet sí hemos vendido más. A muchos abonados fijos les hemos tenido que mandar la lotería porque no podían venir”. Como otros loteros, han notado la ausencia de ese plus que daba la venta de lotería a hermandades o empresas, y también confía en que en las jornadas que quedan hasta el sorteo del día 22 se anime más la situación. Aunque el año, como en todos los ámbitos, ha sido para olvidar.

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