La biodiversidad andaluza muestra signos de recuperación

El último informe ambiental de Andalucía destaca avances en conservación de fauna amenazada, restauración de hábitats y mejora de indicadores de biodiversidad

La aves acuáticas, como los flamencos de las marismas de Doñana, son un indicador de calidad ecológica.
La aves acuáticas, como los flamencos de las marismas de Doñana, son un indicador de calidad ecológica. / Alberto Domínguez

La biodiversidad andaluza atraviesa un momento complejo en el que conviven señales positivas de recuperación con retos persistentes derivados de la presión sobre los ecosistemas naturales. Así lo refleja el capítulo dedicado a biodiversidad del último informe ambiental regional, el Informe de Medio Ambiente en Andalucía (Edición 2025), que analiza la evolución de especies, hábitats y políticas de conservación durante el último año.

Uno de los datos más relevantes procede del seguimiento de aves acuáticas reproductoras, uno de los principales indicadores del estado de los humedales andaluces. Entre las especies más abundantes destacan la garcilla bueyera, el flamenco común, la gaviota patiamarilla, el charrancito común o la cigüeñuela común. Estas cifras reflejan la importancia de los humedales de Andalucía como áreas de reproducción y alimentación para numerosas especies, especialmente en el entorno del Bajo Guadalquivir y otros sistemas lagunares del litoral y del interior.

Recuperación de especies amenazadas

Uno de los avances más destacados corresponde a la cerceta pardilla, considerada el pato más amenazado de Europa. Las actuaciones de conservación de especies y refuerzo poblacional han permitido registrar en 2024 una cifra récord de reproducción en Andalucía en las últimas dos décadas.

Durante el último año se liberaron 393 ejemplares criados en cautividad, procedentes principalmente de centros de conservación andaluces. Parte de estas aves fueron liberadas directamente en la Reserva Natural Concertada de la Cañada de los Pájaros, mientras que otras pasaron por jaulones de aclimatación instalados en diferentes humedales protegidos de las provincias de Almería, Málaga, Cádiz y Sevilla.

La combinación de estas actuaciones con condiciones hidrológicas favorables ha permitido detectar 101 polladas —hembras acompañadas de pollos— y un total de 618 crías nacidas durante la temporada reproductora. Este resultado supone un hito dentro de los programas de recuperación de especies amenazadas.

Además de la cerceta pardilla, el seguimiento de aves de humedales incluye otras especies incluidas en planes de recuperación y conservación, como la malvasía cabeciblanca, la focha moruna, la garcilla cangrejera o el avetoro común, cuyos censos continúan siendo claves para evaluar la salud de los ecosistemas acuáticos.

Biodiversidad medida a través de indicadores

El informe también recoge una batería de indicadores ambientales que permiten evaluar la evolución de la biodiversidad en Andalucía. Entre ellos destaca el número de taxones de flora silvestre incorporados a jardines botánicos y colecciones de conservación, que continúa aumentando y supera ya los 4.700 registros.

Estas colecciones cumplen una función estratégica para la preservación genética de especies vegetales, especialmente aquellas amenazadas o con distribución limitada. A ello se suma la actividad de bancos de germoplasma y laboratorios especializados en conservación de semillas y material vegetal.

Otro elemento clave es la gestión de información ambiental. La Red de Información Ambiental de Andalucía continúa ampliando su catálogo de datos, que incluye recursos sobre teledetección, caracterización del territorio, suelos, ecosistemas forestales o planificación ambiental. Este sistema permite centralizar información científica y técnica utilizada tanto en investigación como en la toma de decisiones públicas.

La importancia de los humedales y los paisajes agrarios

El estado de la biodiversidad en Andalucía está estrechamente vinculado al mantenimiento de hábitats clave como humedales, sistemas forestales mediterráneos o zonas esteparias. Estos ecosistemas albergan comunidades biológicas especializadas y son especialmente sensibles a cambios en el uso del suelo, la disponibilidad de agua o el cambio climático.

Las aves acuáticas actúan como indicadores de calidad ecológica de lagunas, marismas y embalses. De forma similar, las aves esteparias permiten evaluar el estado de conservación de los paisajes agrarios tradicionales, cada vez más afectados por la intensificación agrícola o el abandono rural.

Conservación, seguimiento y gestión

El informe subraya que los resultados positivos observados en algunas especies se deben a una combinación de medidas: restauración de hábitats, seguimiento científico, reproducción en cautividad, colaboración institucional y participación de organizaciones conservacionistas.

Sin embargo, los responsables del informe advierten de que estos avances requieren continuidad en las políticas de conservación. La protección de la biodiversidad depende de estrategias ambientales de largo plazo que integren planificación territorial, gestión sostenible del agua, protección de espacios naturales y adaptación al cambio climático.

En un territorio que concentra una de las mayores riquezas biológicas de Europa, Andalucía mantiene así el reto de equilibrar desarrollo económico y conservación del medio ambiente. Los datos recogidos en el informe muestran que, cuando se combinan políticas públicas, investigación científica y gestión activa, la recuperación de especies y ecosistemas es posible.

stats