Movimientos migratorios

Alemania y Austria quieren sellar la ruta del Mediterráneo

  • El ministro del Interior germano negociará que los demandantes de asilo sean expulsados a Italia o Grecia

La canciller alemana, Angela Merkel, junta las manos durante su comparecencia ayer en Berlín con el primer ministro de Hungría, Viktor Orban. La canciller alemana, Angela Merkel, junta las manos durante su comparecencia ayer en Berlín con el primer ministro de Hungría, Viktor Orban.

La canciller alemana, Angela Merkel, junta las manos durante su comparecencia ayer en Berlín con el primer ministro de Hungría, Viktor Orban. / FILIP SINGER / efe

Alemania aspira a frenar en la frontera con Austria el ingreso de refugiados que hayan solicitado asilo en otros estados europeos, mayormente Italia y Grecia, y devolverlos directamente a estos países, anunció ayer el ministro alemán del Interior, Horst Seehofer. Tras un encuentro con el jefe de Gobierno de Austria, Sebastian Kurz, Seehofer aseguró que la creación de centros de refugiados en la frontera entre ambos países "no será en detrimento de Austria".

Como colofón de un conflicto entre ambos que amenazaba con poner fin a la coalición de Gobierno a poco más de cien días de asumir el poder, el líder conservador bávaro obtuvo de Angela Merkel el compromiso de rechazar en el límite con Austria a los refugiados que hubieran sido registrados en otro país europeo. El anuncio de este polémico plan causó irritación en Austria, donde el nuevo Ejecutivo de derechas no quiere ver a inmigrantes varados en su territorio.

El líder húngaro trasladó a Merkel que su país no aceptará repatriaciones llegadas de Alemania

También el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, aclaró ayer en Berlín que no está dispuesto a recibir de vuelta a migrantes cuyos datos fueron tomados por las autoridades húngaras a falta de registro en Grecia, donde pisaron por primera vez territorio de la UE. En Viena, Seehofer aclaró que los peticionarios en cuestión no serán sean devueltos a Austria, sino que serán trasladados directamente a Italia o Grecia, estados de los que según sus palabras proceden tres cuartas partes de los refugiados que arriban a Alemania.

"No queremos que Austria sea responsabilizada por refugiados por los que no tiene responsabilidad alguna", trató de tranquilizar el político alemán. Seehofer dijo que para ello Alemania necesitará llegar a acuerdos de repatriación con Italia y con Grecia en unas negociaciones que se avizoran arduas y que demandarán decisiones a nivel de jefes de Gobierno.

"Si fracasan las negociaciones con Italia y Grecia tendremos que pensar en nuevas medidas", avisó Seehofer, quien anunció junto con Kurz para la semana próxima una reunión de ministros del Interior de Alemania, Austria e Italia en Innsbruck destinada a abordar "medidas para cerrar la ruta (de refugiados) del Mediterráneo".

Italia se resiste hasta ahora a negociar un pacto para la repatriación de refugiados registrados en su territorio. Al mismo tiempo, podría verse perjudicada si Austria dificulta con controles el paso en la ruta fronteriza del Brennero, de importancia económica vital. El anuncio del dirigente bávaro contrasta con los resultados de la puja con Merkel que tuvo en vilo al país el fin de semana. Seehofer quería expulsar a todos los que hubieran sido registrados en otros países, pero ante la negativa de Austria, ahora sólo serán devueltos aquellos que solicitaron asilo en otro miembro del bloque europeo. La cifra se reduce a unas 150 personas que llegan por mes a la frontera de Baviera, según arrojan los últimos datos oficiales.

Además, en los primeros cinco meses del año llegaron relativamente pocos refugiados a Alemania a través de la frontera con Austria, señala el diario Rheinische Post en base a cifras de la Policía de fronteras. Hasta final de mayo entraron sin permiso válido 18.024 migrantes, de los cuales 4.935 lo hicieron a través de Austria.

El primer ministro magiar, Viktor Orban, avisó de que su país no aceptará repatriaciones de Alemania. Hungría "no se siente para nada responsable de la tramitación de peticiones de asilo", sino que cree que "estos refugiados no registrados vienen ante todo de Grecia". Orban fue uno de los principales críticos de la decisión de Merkel de abrir las fronteras alemanas a más de dos millones de refugiados desde septiembre de 2015. Tras visitar por primera vez desde 2014 a Merkel en Berlín, Orban se jactó de que Hungría "está protegiendo a los alemanes" y liberándolos de "una carga inmensa".

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