Cavaco Silva se dirige a una cómoda victoria en Portugal

El actual jefe del Estado luso, de la opositora socialdemocracia, logrará reeditar su éxito electoral en la primera vuelta de las presidenciales que se celebran mañana

Aníbal Cavaco Silva es izado a hombros por sus partidarios en una calle de Lisboa.
Aníbal Cavaco Silva es izado a hombros por sus partidarios en una calle de Lisboa.
Emilio Crespo (Efe) / Lisboa

22 de enero 2011 - 05:03

Dos veteranos rivales de la política portuguesa, el conservador y actual jefe del Estado Aníbal Cavaco Silva y el socialista Manuel Alegre, vuelven a disputarse la presidencia de Portugal, aunque en un escenario muy diferente. En medio de la peor crisis económica que recuerdan los portugueses y tras cinco años de cohabitación con el primer ministro socialista José Sócrates, Cavaco arrasa en todas las encuestas a un Alegre que no concurre esta vez como candidato independiente, sino con el apoyo socialista.

Cinco años después de aquel otro duelo electoral, la pugna por el poder sigue siendo la misma entre socialistas y socialdemócratas, los dos partidos que han dominado la democracia portuguesa desde que fue instaurada por la Revolución de los Claveles de 1974. Pero la crisis, el desgaste de Sócrates por sus severas medidas de ajuste y la posibilidad de unas elecciones generales anticipadas han desfigurado la campaña electoral y han convertido la votación de mañana en una compleja prueba para los portugueses.

Aunque Alegre representa el ala más a la izquierda del socialismo y a Sócrates le consideran su dirigente más neoliberal, ambos políticos han cerrado filas en un intento de frenar el ascenso del partido de Cavaco, el Social Demócrata (PSD, principal de la oposición) en las encuestas.

Las esperanzas del candidato presidencial socialista están puestas en que Cavaco no gane en primera vuelta y dispute con él una segunda sin la distracción de los otros cuatro aspirantes, entre ellos un comunista y un socialista.

Un episodio similar dio la victoria en 1986 a Mario Soares, que tras quedar segundo ante Diego Freitas do Amaral acabó por ganar la segunda vuelta.

No obstante, en las siete elecciones presidenciales celebradas en democracia por Portugal sólo hubo segunda vuelta en esa ocasión y, además, los otros tres jefes de Estado lusos (Antonio Ramalho Eanes, Mario Soares y Jorge Sampaio) fueron en todos los casos reelegidos para un segundo mandato.

Cavaco aspira a que no se rompa con él esa tradición y ha pedido en los mítines una victoria clara que permita cerrar el proceso electoral en primera vuelta y concentrar al país en la recuperación económica.

Este objetivo, superar la crisis que tiene a Portugal en la mira de un rescate financiero, ha sido uno de los argumentos centrales en la campaña del jefe del Estado, que reprocha al Gobierno de Sócrates no haber hecho caso de sus peticiones de un cambio de rumbo. Pero Alegre, que ha concentrado sus energías electorales en atacar a Cavaco, le acusa justamente de lo contrario, de no hacer nada por el país durante su gestión e interferir en la acción del Gobierno para favorecer a su propio partido.

Pese a haber criticado en el pasado las políticas de saneamiento de la Administración que llevó a cabo Sócrates desde 2005, Alegre ha logrado enfocar la agresividad de su campaña en el jefe del Estado sin lanzar una sola crítica contra el Ejecutivo socialista, vapuleado desde la izquierda por sus drásticas medidas anticrisis.

Poeta y veterano diputado que conoció las cárceles de la dictadura de Oliveira Salazar, el candidato gubernamental, de 74 años, se presenta no sólo con el apoyo oficial de su partido, que le fue negado en 2006, sino también del marxista Bloque de Izquierda, cuarta fuerza del parlamento luso y férrea oposición de Sócrates.

Cavaco, economista de 71 años formado en el Reino Unido, descalifica a Alegre por extremista y se presenta como el experimentado gobernante, que fue primer ministro entre 1985 y 1995, capaz de frenar las veleidades socialistas que considera responsables de la crisis.

El histórico dirigente socialdemócrata, al que apoyan también los democratacristianos, ganó las elecciones de 2006 en primera vuelta pero con el porcentaje más ajustado de la democracia, un 50,5%, seguido de Alegre (20,7) y el candidato oficial socialista, Mario Soares (14,3).

Sin embargo, Cavaco Silva amplió su ventaja en los últimos sondeos que predicen una cómoda victoria en primera vuelta del líder conservador.

La encuesta, difundida por la Radio TSF de Portugal y otros medios de comunicación, sitúa las intenciones de voto del jefe de Estado en el 61,5%, por encima de la mayoría de sus registros de los últimos meses.

Manuel Alegre desciende en relación a otros sondeos y apenas obtiene el 15% de respaldo.

De acuerdo con el sondeo, de Marktest, los otros cuatro candidatos tienen aún más bajas intenciones de voto, la mayoría entre el 1 y el 3%, y sólo el independiente Fernando Nobre destaca con un 12,7 %.

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