El lado débil republicano

Los conservadores norteamericanos intentan recuperar terreno entre las mujeres ante la campaña demócrata que les acusa de poner en peligro sus derechos

E. Parisse (Afp) / Washington

15 de abril 2012 - 05:03

Acusados por los demócratas de "hacer la guerra a las mujeres" y a sus derechos, los republicanos han iniciado una campaña para evitar perder pie en un electorado clave para ganar las presidenciales estadounidenses de noviembre de 2012.

"Soy consciente de que nuestro partido se ve habitualmente confrontado a la cuestión de los derechos de las mujeres" y de que los demócratas "han trabajado con eficacia en la deformación de nuestras posiciones", sostuvo esta semana Mitt Romney, el precandidato que cuenta con todas las posibilidades de convertirse en rival del presidente Barack Obama.

Desde hace varias semanas, la maquinaria electoral demócrata acusa a los republicanos de menospreciar los derechos de las mujeres respaldando posturas ultraconservadoras en temas como el aborto o la anticonconcepción.

En estas primarias republicanas, de un tono netamente orientado hacia la derecha, los republicanos procuran recuperar terreno en el electorado femenino, que representa el 53% del total y que en 2008 se inclinó claramente en favor de Obama en los comicios de 2008, con un 56% de mujeres que votaron a favor del candidato demócrata.

Según un sondeo de Gallup/USA Today publicado esta semana, Obama supera a Mitt Romney en 14 puntos (51% contra 37%) entre las mujeres políticamente independientes en varios Estados clave para las presidenciales de noviembre.

Ante estas cifras alarmantes, los republicanos comenzaron a plantearse el tema del voto femenino.

El jueves, la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, que apoya a Romney, salió en defensa de su candidato en la pantalla de CNN. "Aunque el gobernador Romney carezca de un contacto fluido con las mujeres, debe hablar de los temas que a ellas les preocupan" y echar mano al "gran recurso del que dispone: su mujer Ann", dijo la gobernadora republicana.

El presidente del partido, Reince Priebus, protestó a su vez por la manera en que los políticos demócratas intentan imponer una imagen estereotipada de su partido.

Katherine Jellison, profesora de historia de la Universidad de Ohio, señaló a la AFP que "los últimos comentarios de miembros del partido republicano contribuyeron a agravar su reputación ante las mujeres".

"Aun si Romney no ha sido uno de los más activos en practicar este tipo de retórica, el hecho de que defienda los colores del Partido Republicano en este momento" y que no se haya desmarcado claramente "de los dichos de sus colegas no lo beneficia", destacó.

El viernes, la Casa Blanca se involucró en la batalla al defender las conquistas sociales de las mujeres, amenazadas, según dijo, por una eventual anulación por la Corte Suprema de Justicia de la reforma de la salud adoptada en 2010.

Si esa reforma fuera declarada inconstitucional "sería catastrófico para las mujeres", subrayó una alta funcionaria del Gobierno que prefirió no revelar su identidad.

La víspera, el propio presidente Obama se había sumado al debate al defender el derecho de las mujeres a ser parte del muy selecto Augusta National Golf Club de Georgia.

"Su opinión personal es que las mujeres deberían ser admitidas" en esa institución, señaló Jay Carney, portavoz oficial del jefe de Estado.

El tema del derecho de las mujeres volvió a saltar a la palestra el mes pasado cuando Rush Limbaugh, un célebre animador radiofónico de carácter eminentemente conservador, insultó a una joven militante que había defendido el derecho a la anticoncepción.

La joven había advertido que la política preconizada por los republicanos podría generar "las peores consecuencias" sobre la salud de las mujeres.

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