Las regiones rebeldes de Bolivia cierran el cerco sobre Morales
El movimiento contra el proyecto indigenista del presidente suma una nueva victoria con la ratificación en referéndum del Estatuto de Autonomía de Tarija
El movimiento regional contra el proyecto indigenista de Evo Morales sumó el domingo una nueva ficha en su casillero con la ratificación en referéndum del Estatuto de Autonomía de Tarija.
El departamento boliviano logró un apoyo del 83%. Apenas conocidos los resultados, la gente salió a las calles a festejar el triunfo con banderas rojas y blancas, mientras se escuchaban cantos a favor de la autonomía y en contra del presidente.
El prefecto de Tarija, Mario Cossío, dijo ante una gran multitud que se concentró en la plaza central de la ciudad que "llegó la hora de hacer de la autonomía el camino para Bolivia entera", y aseguró que se unirán al proceso autonómico los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba y Potosí. De ser así, sólo quedarían fuera del esquema La Paz y Oruro, pues el país boliviano tiene nueve departamentos.
Cossío exigió al Gobierno de Morales reconocer los resultados de la consulta. "Si el Gobierno no reconoce los estatutos y esta victoria, no podrá ser considerado un Gobierno democrático", dijo entre aplausos y petardos lanzados al aire.
Además, aseguró que es el momento de la reconciliación y de poner un alto "a la confrontación fratricida".
Mientras los tarijeños se encontraban todavía votando, la región de Cochabamba anunció que en septiembre celebrará una votación sobre la conveniencia o no de tener su propia autonomía.
Se trata de la cuarta votación de este tipo desde que Santa Cruz, la región más grande y rica del país, aprobara el 4 de mayo su propio estatuto con el 80% de los votos. Le siguieron Beni y Pando con similar resultado.
Estos departamentos se han convertido en un gran frente de oposición al presidente Morales, opuesto a las autonomías y cuyo Gobierno considera que son ilegales estos referendos.
Morales pretende en cambio que se apruebe un proyecto de Constitución de corte estatista e indigenista que la oposición considera ilegítima.
La lucha entre el Gobierno nacional, con gran fuerza política, y el regional, con mucho poder económico, ha generado una crisis política que desde hace meses no se desempantana, por lo cual se convocó a un referéndum revocatorio en agosto para decidir si el presidente y/o los prefectos se quedan en el poder o se van.
Hasta ahora todos los intentos de diálogo entre el Gobierno y las regiones han fracasado, incluidas las últimas reuniones en las que actuaron como mediadores representantes de Argentina, Brasil, Colombia y la Organización de los Estados Americanos (OEA), además de la Iglesia católica boliviana.
Los prefectos parecen avanzar hacia hacer abortar el referéndum revocatorio de mandatos, bajo el argumento de que en nada aporta a la solución de la profunda crisis política que contrapone las autonomías frente a la Constitución oficialista.
El presidente Morales, en cambio, avala el referéndum revocatorio en que pondrá en juego su propio Gobierno, convencido de que recibirá nuevamente el respaldo de la población que le permitió llegar en enero de 2006 al poder en primera vuelta para un mandato de cinco años.
Si el referéndum de agosto ratifica a todos en sus cargos -como apuntan los sondeos-, la pregunta entonces es "¿se ha resuelto el problema central que tiene el país?", se preguntó Cossío, en unas declaraciones en la televisión.
"Si no hay voluntad para ir a una reconciliación yo iría más allá; tal vez lo más coherente sería plantear que se adelanten las elecciones", dijo la primera autoridad de Tarija.
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