El vicepresidente de EEUU usó su correo privado para asuntos oficiales
Pence empleó con frecuencia una cuenta que fue 'hackeada' cuando era gobernador de Indiana
El yerno de Trump se reunió con el embajador ruso durante el periodo de transición
El vicepresidente de EEUU, Mike Pence, utilizó una cuenta privada de email para asuntos oficiales cuando era gobernador de Indiana, según una informe difundido la noche del jueves por el diario The Indianapolis Star.
Pence empleó con regularidad ese correo electrónico para la comunicación de cuestiones gubernamentales, apuntó el informe. Una cuenta que registró el verano pasado un ataque de hackers.
El diario formuló una petición de acceso a documentos públicos y pudo acceder a los mails de Pence. Allí se demuestra que su cuenta de AOL fue usada, por ejemplo, para comunicarse con asesores sobre puertas de seguridad para su residencia o la reacción del Estado frente a ataques terroristas. En otro email se abordan los arrestos de varios hombres, a los que se acusó de tener lazos con el terrorismo.
El hecho resulta particularmente destacado tras la masiva campaña del ahora presidente Donald Trump y su equipo por el escándalo de los mails de la candidata demócrata Hillary Clinton.
Aunque Clinton lideró las encuestas la mayor parte de la campaña, llegó al 8 de noviembre en una carrera ajustada con Trump después de que ésta perdiera ventaja por la reapertura de la investigación sobre el uso de un servidor privado para enviar email cuando era secretaria de Estado. También Pence la atacó y acusó de haber procedido de manera negligente con informaciones secretas.
Pence fue gobernador de Indiana entre 2012 y comienzos de enero. La oficina del vicepresidente informó al periódico que Pence, igual que otros ex gobernadores, tenía una cuenta oficial y otra privada. El del email se atuvo completamente a las leyes de ese Estado, añadió. El año pasado, la cuenta personal de Pence fue hackeada y se enviaron correos a sus contactos en los que se aseguraba que estaba varado en Filipinas junto con su esposa y se les pedía que le enviaran dinero, según el diario.
Por otro lado, Jared Kushner, el asesor y yerno de Trump, también se reunió con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, aunque lo hizo durante el periodo de transición, una vez el empresario ya había ganado las elecciones.
La Casa Blanca confirmó ayer el encuentro entre Kushner y Kislyak en diciembre en la Torre Trump, en el marco de una procesión de empresarios, embajadores, políticos y celebridades por las oficinas del entonces presidente electo.
Kushner, marido de Ivanka Trump, participó del encuentro que tenía como objetivo "establecer una línea de comunicación" entre el Kremlin y los nuevos inquilinos de la Casa Blanca como invitado del dimitido asesor de seguridad nacional de Trump, el general Michael Flynn, que era el que tenía el contacto con Kislyak.
A diferencia de los escándalos con Flynn y el fiscal general, Jeff Sessions, por reunirse con Kislyak durante la campaña, en medio de una tormenta política por la presunta injerencia del Kremlin en los comicios, el encuentro con Kushner sucedió una vez elegido presidente Trump.
Sessions anunció que se inhibe de las investigaciones que su departamento, el de Justicia, lidera sobre la injerencia de Rusia en los comicios y los nexos entre la campaña de Trump y el Kremlin.
El presidente, que se reunirá el próximo día 14 en Washington con la canciller alemana, Angela Merkel, contraatacó ayer al abogar por una "investigación inmediata" de los lazos del líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, con Rusia y su presidente, Vladimir Putin. En un mensaje en su cuenta personal de Twitter, Trump acompañó esa petición con una foto de Putin y Schumer, a quien calificó de "hipócrita total".
También en Twitter y tras subrayar su "total confianza" en Sessions, Trump dijo que su fiscal general podría haber sido más preciso en sus respuestas sobre Rusia en el Senado, pero fue sin intención y "no hizo nada malo", y denunció la filtración que permitió a The Washington Post publicar la información de los contactos de Sessions como una "caza de brujas" contra su Gobierno.
Moscú denuncia una "caza de brujas"
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, afirmó ayer que el escándalo en EEUU por los contactos del embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, con miembros de la campaña de Donald Trump "se parece mucho a una caza de brujas". "No puedo no repetir la cita que difundieron hoy medios informativos: todo esto se parece mucho a una caza de brujas. O a los tiempos del macartismo, que creíamos que en EEUU, como país civilizado, era asunto del pasado", dijo Lavrov en una rueda de prensa. El canciller ruso recalcó que los embajadores son designados para mantener las relaciones entre los estados, y que éstas "se mantienen mediante reuniones con representantes del Ejecutivo, parlamentarios, personalidades y organizaciones no gubernamentales".
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