HARMONÍA DEL PARNÀS | CRÍTICA Inciertas pasiones de un clérigo

Harmonía del Parnàs y Carmen Romeu Harmonía del Parnàs y Carmen Romeu

Harmonía del Parnàs y Carmen Romeu / ACTIDEA

El conocido grupo valenciano comandado por Marian Rosa Montagut prestó su particular homenaje a aquel clérigo ladrón, homicida, sufridor de torturas, forzado en oscuras cárceles y finalmente reinsertado como cantor en la corte madrileña. Nos gustaría soñar con que el perdón le hubiese venido precisamente por lo atractivo de su canto y por lo seductor de sus canciones, pues las de nuestro José Marín se encuentran entre lo mejor de este género de todo el Barroco hispano.

En este caso Harmonía del Parnàs optó por desplegar un breve panorama del contexto musical de la obra de Marín, abriendo el programa con un extracto de la cantata Jonás de Elisabeth Jacquet de la Guerre. La voz de Carmen Romeu, de importante potencia y un estilo más cercano al operístico, tardó en enlazar con el intimismo y el control de la voz del estilo francés, con sus clásicas apoyaturas y su exigencia acentual. Pero en el resto del programa se pudo gozar de esa voz todo terciopelo, con un centro carnoso de gran atractivo y un descenso al grave muy bien resuelto y con perfecto apoyo. Voces potentes como la suya suelen llevar mal la amplificación, especialmemte en el registro agudo, que tiende a sonar metálico una vez pasado por la mesa de sonido. Con todo, dejó versiones cargadas de teatralidad y de dramatismo, como ese desgarrado Ojos, pues me desdeñáis. Y en las piezas de Pradas dio sobradas muestras de su dominio de la coloratura y de las agilidades.

Solvente acompañamiento, con un Rossi de sonido no tan brillante como otras veces.

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