Cultura

Arte y Gestión presenta un catálogo "con precios de un mercado en crisis"

  • Valdés Leal, Llanos Valdés y Luca Giordano destacan en la oferta de pintura antigua de una subasta "para todos los bolsillos"

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No son buenos tiempos para el mercado del arte. O todo lo contrario. Es un momento especialmente propicio para que inversores y coleccionistas de todo el mundo se hagan con piezas maestras o simplemente con rarezas y exquisitos trabajos a un precio "propio de un mercado en crisis". Insistía ayer en esta idea Carmen Aranguren, directora de Arte, Información y Gestión (AIG), la casa de subastas de la Fundación Cajasol que estos días expone en su sede de la calle Laraña los lotes seleccionados para la tradicional cita de otoño, que tendrá lugar el próximo miércoles 21.

Compuesta por un total de 754 referencias -471 de pintura y escultura y 283 de joyas y artes decorativas-, el catálogo asciende en su precio de salida a 1.159.725 euros, una cifra inferior a la última convocatoria, la de primavera, que puso en venta 803 lotes por millón y medio de euros y, por supuesto, muy por debajo de la subasta de otoño de 2011 que, con originales de Murillo y Sorolla en su oferta, tasó sus lotes en casi tres millones de euros. "Es -subrayó Aranguren- un catálogo para todos los bolsillos, también para esos compradores que se acercan por primera vez al mercado del arte y que tienen aquí obras a su alcance", caso de la obra gráfica propuesta.

Y cierto es que pocas veces sale a subasta un original de uno de los indiscutibles maestros del Barroco, Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690), a un precio que no supera las seis cifras: 95.000 euros. El lienzo Jesús atado a la columna, fechado en 1670, "necesita una restauración", advierte la directora de AIG, pero con todo, es una magnífica muestra del estilo de su autor -la luz y la atmósfera como recurso dramático, la mansedumbre del rostro- en un cuadro que, seguramente, presidió algún oratorio privado de la época.

Otra de las piezas más singurales es Los desposorios de Santa Catalina de Siena de Llanos Valdés (Sevilla, h.1605-1677), un lienzo, tasado en 70.000 euros, que pasa por ser su mejor obra conocida. Sin duda es una de las más divulgadas, pues este cuadro fue exhibido en la Exposición de Sevilla de 1929, en 1982 en Cádiz, entonces para ahondar en la escuela murillesca -de hecho el cuadro estuvo atribuido a Murillo hasta que don Diego Angulo corrigió su autoría en 1940- y recientemente, en Granada, en 2007, como parte del proyecto Teatro de Grandezas. Un San Pedro de un apostolado de Luis Tristán (35.000 euros), un San Antonio de Padua con niño de Luca Giordano, realizado en la etapa española del italiano (20.000 euros) y una Virgen de la leche (8.000 euros), de la escuela hispanoflamenca del XVI y que perteneció al Duque de Osuna, son algunas de las piezas más sobresalientes de un catálogo que propone un rico recorrido por la pintura religiosa.

Entre las piezas que merecen por sí mismas acercarse a la exposición está la pareja de óleos La buena y la mala muerte del duque de Montpesier (35.000 euros), de José María Romero, una suerte de revés y envés de cómo la parca alcanzó a Antonio de Orleans, personaje complejo y fundamental para entender la historia del XIX.

De Romero Ressendi y su discípulo Manuel Monedero, Alfonso Grosso, Hohenleiter, Santiago Martínez y de contemporáneos como Salinas, Romero, Suárez y Cadenas se subastarán piezas de distinto valor en una tarde que también pone a la venta un precioso óleo de Félix de Cárdenas, La barca, una versión libérrima de Santa Lucía del tarifeño Pérez Villalta y un tríptico de Pepe Espaliú.

Muy cotizados en el mercado internacional son los trabajos de Jak Katarikawe y del chileno Claudio Bravo, también presentes en un catálogo que, como es habitual, presenta un variado conjunto de joyas y de artes decorativas, precisamente apartados que han arrojado notables resultados en las últimas subastas de AIG.

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