Breviario de iluminaciones
'Pensamientos despeinados'. Stanislaw Jerzy Lec. Trad. Elzbieta Bortkiewicz y Abraham Gragera. Pre-Textos. Valencia, 2014. 232 páginas. 17 euros.
Aunque la etimología aliada a la genealogía ya lo augurara -hijo de los barones de Tusch-Letz (y "Letz" en hebreo significa "gracioso" y "aquel que observa e interpreta")-, fueron las circunstancias, su acumulación más bien trágica en una vida corta, las que prepararon a Stanislaw Jerzy Lec para convertirse en uno de los grandes escritores de aforismos del siglo XX: el origen judío y nobiliario, la infancia marcada por la Gran Guerra y el desmembramiento del Imperio Austrohúngaro, la juventud militante en Polonia, la lucha contra los nazis en el maquis, la experiencia del campo de concentración, la emigración a Israel, el rápido regreso a la Polonia estalinista, la censura, el olvido, el paulatino reconocimiento tras la muerte de Stalin, ya en la Polonia de Gomulka. Es decir, de 1909 a 1966, y gracias a salvar el pellejo a veces in extremis, Lec tuvo la oportunidad de afilar en las distintas piedras del totalitarismo del XX un estilo que habiendo nacido de la poesía y la tradición epigramática llegó a alcanzar las más sublimes cotas de la expresión fragmentaria, la del aforismo como concentrado de humor, ironía, inteligencia moral y capacidad de juego con el lenguaje: el arte de Chamfort, Lichtenberg, Nietzsche, Kraus...
Milosz, otro clásico de la literatura del Este, ya identificó ese sustrato determinante en la escritura de su compatriota, la mixtura de judaísmo y humor polaco con la herencia lúdica y clínica de los kakanios, quienes desmontaron los vicios del lenguaje a base de martillazos éticos. Pasado el tiempo y los totalitarismos de uniforme, el universo perplejo de Lec que habitan enanos, tiranos y caníbales, sigue, de ahí el disfrute del lector, significativamente vigente: "¡No seáis originales a toda costa! Aunque algunos, antes de vosotros, hayan tildado de Canalla a un canalla verdadero, repetidlo"; "La única posibilidad que había allí de respirar era soltando ¡vivas! constantemente"; "La gente que no tiene nada que ver con el arte no debería tener nada que ver con el arte. ¿Sencillo, verdad?"; "Era progresista-religioso. Reconocía que el hombre viene del mono, pero del que salió del arca de Noé"; "Muchos de los que se adelantaron a su tiempo han tenido que esperarlo en lugares no muy confortables"...
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