Dúo del Mar | Crítica Está lloviendo en el campo

Marta Robles, izquierda, y Ekaterina Záytseva, en el Alcázar. Marta Robles, izquierda, y Ekaterina Záytseva, en el Alcázar.

Marta Robles, izquierda, y Ekaterina Záytseva, en el Alcázar. / Actidea

La idea es tan sencilla y feliz que sorprende que a nadie se le haya ocurrido antes. Los intentos de diálogo del flamenco con el clásico siempre habían discurrido por los ampulosos caminos de las orquestas sinfónicas. Y, sin embargo, este concierto lo demuestra, la clave estaba en este modesto instrumento, la guitarra. Otra cosa es el ambicioso proyecto de Cañizares de transcribir la monumental obra de Falla, Albéniz, Granados, etc. O el dúo Riqueni-Gallardo del Rey, para el que se compuso un repertorio ad hoc. Aquí los presupuestos son otros. Tan sencillos como efectivos: conservar las técnicas y los repertorios de la guitarra clásica y flamenca en un diálogo fluido. Ambos instrumentos, también en sus técnicas y repertorio, eran el mismo en los tiempos de Huerta y Arcas. Y esa memoria permanece en el instrumento. No hubiese sido posible si no fuera porque Robles es una guitarrista jonda particular, con formación clásica. Se interpretaron bulerías y garrotín de Sabicas, estilizados hasta la médula, aportando matices. También guajira y sevillanas de Robles. La primera alejada de la guajira decimonónica aunque sonando inequívocamente habanera, que es lo que importa. La segunda aportando épica y dialogando con los clásicos del estilo. Y del repertorio académico inspirado en el flamenco, la primera danza de La vida breve de Falla, Sevilla, o Albéniz por sevillanas. Y Asturias, o Albéniz por bulerías (a saber porqué la bautizó de esta manera). En el famoso trémolo de Tárrega, Recuerdos de la Alhambra, empezó a chispear y así siguió hasta el final incluyendo el momento en el que Rocío Márquez, invitada a la fiesta, cantaba aquello de "está lloviendo en el campo" en una versión particular, única, de Los cuatro muleros de Lorca-La Argentinita. Pero el dúo, incluso convertido en trío, supo sobreponerse a la amenaza de la lluvia que había estado presente todo el día y que se derramó una vez terminado el recital.

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