Ecologismo de género

Crítica 'Ardor, la justicia de los débiles'

Manuel J. Lombardo

08 de diciembre 2015 - 05:00

ARDOR, LA JUSTICIA DE LOS DÉBILES. Western, Arg-Bra-Méx-EEUU-Fra, 2014, 90 min. Dirección y guión: Pablo Fendrik. Fotografía: Julián Apezteguía. Intérpretes: Gael García Bernal, Alice Braga, Chico Díaz, Claudio Tolcachir, Jorge Sesán, Lautaro Vilo, Julián Tello.

Empezando por su título, todo es excesivo y pretencioso en este costeado tercer filme de Pablo Fendrik (El asaltante, La sangre brota), una co-producción a seis bandas protagonizada por el mexicano Gael García Bernal, en lo que parece un intento de modelar un producto panamericano de género para mercados internacionales.

Es excesivo el tono dramático general, a mitad de camino entre la aventura en la selva (habrá quien, optimista, recuerde Deliverance, de John Boorman) y el western a lo Sam Peckinpah, cámaras lentas incluidas, un tono que pretende convertir una lucha campesina por la tierra y la dignidad contra la extorsión y la explotación en una caricatura de buenos y malos trufada de violencia explícita, persecuciones y tiroteos.

Es pretencioso el aire trascendental y con aspiraciones mágicas (con la presencia de un jaguar fantasma merodeando por los alrededores) que Fendrik quiere insuflar a un ambiente y unos materiales narrativos mínimos que convierten a todos los personajes en meras caricaturas (empezando por el propio chamán que encarna García Bernal) y a las situaciones en pretextos para la cacería y la supervivencia al límite.

Caprichosa y poco consistente en su circuito cerrado en bucle, Ardor explicita demasiado sus intenciones de apuesta de género en un territorio salvaje sin mayor densidad que la escrita o dibujada de antemano, llegando al paroxismo de su impostura en ese duelo final cara a cara ante el que nadie puede albergar duda alguna sobre quién caerá abatido por los atronadores disparos.

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