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Cultura

Elogio del movimiento

Essential Killing. Director: Jerzy Skolimowski. País: Pol-Irl-Nor-Hun. Año: 2009. Duración: 82 min. Con: Vincent Gallo, Emmanuelle Segnier.

En plena forma, como un viejo rockero con su tupé, sus vaqueros ajustados, su camisa abierta y sus zapatos de punta, Jerzy Skolimowski presentaba ayer Essential Killing garantizando que era su mejor película hasta la fecha. Tal vez exagerara un poco, aunque no cabe duda de que ésta, como la anterior, Cuatro noches con Ana, se cuenta entre las mejores cintas de una filmografía que atraviesa cinco décadas desde su debut a comienzos de los 60, en plena eclosión del nuevo cine polaco del que también participaban Wajda, Zanussi o Roman Polanski, amigo y colega con quien antes había escrito el guión de El cuchillo bajo el agua. Ya en aquella película, Skolimowski y Polanski realizaron un trabajo de depuración de diálogos que dejaba campo libre a la narración y a la experimentación puramente visuales, impronta que ambos compartirán en sus respectivas carreras y que, en el caso de Skolimowski, alcanzó momentos brillantes, siempre de un lado a otro y en segunda fila, en títulos como Barrera, Le départ, Deep End, The Shout o Trabajo clandestino.

Essential killing podría haber sido la obra maestra que los críticos más entusiastas han saludado tras su paso por Venecia. Se trata, en efecto, de una película que despliega una mirada radical, sin apenas diálogos, sobre la huida incesante de un talibán afgano (Vincent Gallo) perseguido por el ejército, primero en su tierra y luego en los bosques polacos. Un personaje silente, un hombre a la fuga sometido a las más extremas condiciones y un paisaje árido, frío y nevado son los elementos que maneja Skolimowski para desplegar esta cinética del cuerpo, el ritmo y las acciones que no se atreve a llevar hasta sus últimas consecuencias.

Con unos primeros veinte minutos memorables, elogio de la acción pura y el movimiento desprovisto de toda psicología, Skolimowski acaba cediendo ante la acumulación de peripecias y evocaciones (en unos desafortunados flash-backs) que limitan el rigor y las infinitas posibilidades de coquetear con la abstracción de su valiente propuesta.

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