Cultura

Intrigas palaciegas españolas

  • Un periodista y un historiador revisan la muerte de Felipe el Hermoso en clave de humor El autor del prólogo es el presentador Carlos Sobera

David Botello y May Rodríguez Albendea no estaban muy seguros de que Felipe el Hermoso se hubiese muerto por beber un vaso de agua. Tampoco les parecía que Juana la Loca estuviese loca, y que los Reyes Católicos habían unificado España lo consideraban ya puro mito: "Porque, vamos a ver, cuando muere Isabel, el trono de Castilla lo hereda su hija Juana. Fernando sigue vivito y coleando en su trono de Aragón. Eso de que haya dos reyes distintos nos suena a que siguen existiendo dos reinos". Así, con todas sus dudas y aportando nuevas hipótesis para explicar el devenir de los hechos, han escrito Felipe el Hermoso. Anatomía de un crimen, un libro publicado por el sello Oberon y con prólogo de Carlos Sobera.

"David es un gran contador de historias. A mi me interesa más la parte de documentación, los ensayos con notas a pie de página, ir a la Biblioteca Nacional... Un día surgió la muerte de Felipe el Hermoso y nos dimos cuenta de que ahí había una muy buena historia que merecía ser contada", explica Rodríguez. "Lejos de escribir una novela histórica, contamos hechos reales que le dan al lector las herramientas necesarias para sacar sus propias conclusiones", matiza Botello.

Pero la rigurosidad histórica no es sinónimo de aburrimiento. El libro está escrito con un estilo fresco, desenfadado, lleno de expresiones coloquiales y referencias a la cultura popular. Hasta el Señor Lobo de Pulp Fiction tiene su hueco en las intrigas palaciegas de Castilla y Aragón, interpretando el papel de Pierras de Peralta, encargado de solucionar los problemas que giran en torno a la boda de Isabel y Fernando. "Jugamos a eso, a hacer que el lector participe en la historia y se sienta atraído por ella. Hay muchas formas de contar la historia y la que a nosotros nos gusta es ésta, como si se tratase de un cuento, amenizado con chascarrillos", apunta Botello.

La comparación con la serie de Televisión Española parece obligada. "Descubre lo que las series de televisión no te cuentan", reza la faja promocional del libro. Si Isabel, la serie, muestra la cara más amable y políticamente correcta de la Reina Católica, Botello y Rodríguez han querido buscar la contraria. "Nos parece una serie excepcional. Yo trabajo en televisión y estuve bastante cerca de su génesis. Han creado un producto de éxito que ha conectado perfectamente con el público y que no hiere ninguna sensibilidad. Pero nosotros teníamos más libertad y eso nos ha permitido mostrar a una Isabel más interesante dramáticamente, más cautivadora", comenta Botello.

Entre todos los mitos que los autores quieren desmontar destaca el de Juana I de Castilla, injustamente apodada Juana la Loca. "En cierta forma este libro es un alegato para defender el buen nombre de alguien. Si echamos un vistazo, casi todos los personajes que rodean a los Reyes Católicos tienen apodos negativos. Enrique IV el Impotente, Juana la Beltraneja... Todos han pasado a la historia con un sambenito. A Juana le tocó la Loca porque tuvo la mala suerte de que sus enemigos eran su marido, su padre y luego su hijo. Fue víctima de su época y de las conspiraciones que ocurrían a su alrededor, pero no estaba loca y mucho menos por amor", sentencia Rodríguez.

Quizás este libro sirva como una divertida excusa para revisar nuestra propia historia, la cual, lamenta Botello "hemos conocido la mayoría de las veces por su versión inglesa, siempre bastante interesada y culpable de crear muchas leyendas negras". Para Rodríguez la cuestión está en acercarse a la historia dejando las pasiones a un lado. "Querer justificar tu discurso a través de la historia es siempre un error. Al final sólo leerás aquellos autores que legitimen tu postura. La España que hoy conocemos nada tiene que ver con la de este período y querer remontarse a los visigodos para justificar el presente me parece un auto de fe". "Queremos que el libro genere debate, que nos critiquen y construyamos una España basada en hechos reales y no en mitos", concluye Botello.

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