Jiri Menzel regresa con una mirada nostálgica a la Europa de los treinta

El impulsor de la llamada 'nueva ola checa' en los sesenta estrena este viernes la comedia 'Yo serví al Rey de Inglaterra'

El director checo Jiri Menzel.
El director checo Jiri Menzel.
Carlos Bazarra (Efe) / Valencia

15 de julio 2008 - 05:00

El director checo Jiri Menzel, ganador de un Oscar en 1967 por sus Trenes rigurosamente vigilados, regresa a la comedia con Yo serví al Rey de Inglaterra para proyectar una nueva mirada nostálgica hacia la Europa de los años 30.

En una entrevista previa a la presentación de la película el próximo viernes, Menzel (Praga, 1938) confiesa que "cualquier cosa que no sea vista desde el punto de vista de la comedia es aburrida, pretenciosa" y eso, según asegura, ocurre más en Europa que en América.

"Aquí hay más esnobs", reconoce este realizador, guionista, director teatral, actor y empresario televisivo que con Yo serví al Rey de Inglaterra -que llega a las salas españolas dos años después de su estreno- vuelve a adaptar para la gran pantalla una obra, considerada entre las mejores, de su escritor fetiche y compatriota, Bohumil Hrabal (1914-1997).

En esta película, un pequeño camarero checo (interpretado primero por Ivan Barnev y tras la Segunda Guerra Mundial por Oldrich Kaiser) quiere ser millonario y, tras trabajar en un lujoso burdel y un elegante restaurante, se casa con una alemana de la que enviuda y hereda toda una cadena de establecimientos que le permiten cumplir su sueño aunque por poco tiempo, pues sufre la cárcel comunista y empieza, entonces, a reflexionar sobre lo que pudo haber hecho y no hizo.

Sobre Hrabal, Menzel valora especialmente cómo sabe retratar la condición humana y cómo la transmite de una forma accesible para el gran público. En este sentido, insiste en que debe ser una obligación moral y artística el permitir que "la gente normal" acceda a la "buena literatura" como la que, a su juicio, representa Hrabal, una de cuyas obras le sirvió precisamente para recibir hace 40 años el Oscar a la mejor película en habla no inglesa.

Rechaza, por tanto, el cine y el arte en general destinados a una élite y también el que se le considere un embajador de la cultura checa, ya que asegura que él sólo transmite sus ideas y mensajes al mundo a través de la cultura.

Valora la respuesta del público a su nueva obra pero lamenta que la crítica en su país no haya sido tan buena como la recibida en el extranjero, y sobre los críticos de cine, asegura con ironía que "son más inteligentes que la gente normal, incluso que los propios realizadores".

Para el director de filmes como Alondras en el alambre y Tijeretazos, premiado con numerosos galardones como el Giraldillo de Honor en la pasada edición del Sevilla Festival de Cine, y académico europeo de las Ciencias Cinematográficas, "se hacen películas muy caras" y las ayudas oficiales al séptimo arte acarrean, en la mayoría de los casos, una pérdida de dinero y de energía. "Luego, esas películas subvencionadas ni se llegan a proyectar -critica-, muchos de los directores que reciben ayudas están más preocupados en hacer su película que en enfocarla para el público".

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