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Cine

Johan van der Keuken: el cine que nace del cuerpo

  • El sello Intermedio edita, por primera vez en España y agrupados en tres completos DVD, doce nuevos títulos del esencial cineasta holandés

Con la edición de estos doce títulos de Johan van der Keuken (1938-2001), que se suman a los seis (Amsterdam Global Village y El ojo sobre el pozo entre ellos) ya aparecidos en el mismo sello hace un par de temporadas, el cinéfilo español tiene la oportunidad de acercarse ya a una buena parte de la gran obra de quien es sin duda uno de los directores más importantes de la no-ficción contemporánea.

Cineasta-fotógrafo, ensayista comprometido con su tiempo, Van der Keuken se lanza a filmar el mundo (un mundo que empieza en las calles de Ámsterdam) para poner su cámara al servicio de de causas y asuntos que le tocan y que, como señalaba Serge Daney, aspiraban a "encontrar una forma de cine que respondiera a la sensibilidad tercermundista de la época". Una forma que, en todo caso, no se pliega a consignas o lemas panfletarios, sino más bien a la percepción (y traducción a través de la cámara) del propio Van der Keuken de ese mundo en constante y irreconciliable desequilibrio. Sus primeros trabajos de los años sesenta (París al alba, El chico ciego, Beppie, Herman Slobbe, El espíritu del tiempo, Ben Webster en Europa, El gato), esbozan ya desde la lógica del retrato esa constante de todo su cine en la que "filmar pasa por construir un sistema perceptivo alejado del modelo de una percepción natural que se cree privilegiada", como señala Cristóbal Fernández. Un sistema que se manifiesta en "los desencuadres, los pequeños movimientos que interrumpen la percepción natural de las cosas y seres filmados, las relaciones entre elementos aparentemente irreconciliables, la ruptura de un espacio-tiempo homogéneo y lineal a través del montaje, la presencia corporal del cineasta en la imagen…". Efectivamente, sus películas exponen su materia táctil y musical (jazzística) de forma evidente, explicitando su dialéctica constante entre realidad, energía física (del propio cuerpo del cineasta) y representación, encarnando la verdadera encrucijada del documentalista, un tipo al que Daney prefería llamar documentidor.

La jungla llana (1978) se adentra en el mar de Frisia, una región única en el mundo que comprende la zona costera de Holanda, Alemania y Dinamarca y que, según las mareas, es unas veces mar, y otras veces tierra. Van der Keuken filma esta "jungla llana" desde una perspectiva de resistencia política: su fauna, su flora, sus habitantes están sometidos a las profundas transformaciones del desarrollo económico, técnico e industrial que atraviesa la región. Entre el documental y la ficción más militante y brechtiana, El amo y el gigante (1980) aborda el tema de la rivalidad en la creación. Mito y realidad se reúnen en este film que pone en escena dos universos distintos: un hombre y una mujer en un barrio en demolición de Ámsterdam, e imágenes de la vida en los confines del Sahara tunecino. La lección de lectura (1973) juega con el método de enseñanza tradicional de lectura para asociar imágenes con palabras, sustituyendo paulatinamente las imágenes del tablero de lectura por otras de la realidad social y política de su tiempo.

El tercer DVD incluye dos de los mejores filmes de VDK: Hacia el Sur (1981) se propone como retrato de la inmigración interior y exterior, de la humanidad excluida y abandonada en los márgenes, como cuaderno de bitácora compuesto por la lúcida mirada del cineasta-viajero, desde Ámsterdam a El Cairo, pasando por París, los Alpes o Roma. Las vacaciones del cineasta (1974) es uno de sus trabajos más explícitamente autobiográficos. En un pequeño pueblo de campiña francesa, el cineasta pasa sus vacaciones en familia. Entre imágenes de su esposa y sus hijos, una pareja de ancianos confía a su cámara los recuerdos de otro tiempo: la guerra, la enfermedad, la muerte... El cineasta construye el film a partir de una serie de imágenes autónomas, que, reunidas, componen su universo mental: la felicidad familiar, fragmentos de algunos films anteriores (entre los que destaca su homenaje al músico de jazz Ben Webster, a quien filmó en 1967), dos poemas de los poetas holandeses Campert y Lucebert o el retrato de su abuelo, de quien aprendió a fotografiar cuando era un adolescente.

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