Daniel Pineda Novo

"Joselito nace literariamente tras su muerte en el ruedo"

  • El escritor coriano acaba de publicar 'Joselito el Gallo', de cuya semblanza humana afirma que "estaba muy metido en el cordón umbilical maternal, como Manolete"

-Daniel, ¿qué novedades aporta su biografía sobre Joselito?

-Además de acercarme al torero, he intentado hacerlo a la figura humana, con sus luces y sus sombras. Para ello aporto testimonios de Pedro Garfias; de Juan Belmonte, rival suyo en el ruedo, pero amigo fraterno; de su banderillero Blanquet; de El Cuco y de su sobrina Gabriela Ortega. Ha sido un trabajo de investigación, en el que desvelo el matrimonio secreto de sus padres, que se casaron cuando ya tenían tres hijos. También aporto algunas notas sobre Guadalupe de Pablo Romero, su novia, con la que no pudo casarse por prohibición de su familia, aristocrática, ya que José era cuchichí, con padre payo y madre gitana. Guadalupe murió en Los Remedios en 1983, guardando fidelidad al torero. En su testamento dejó una cláusula para que nunca faltasen flores en el panteón de José, quien estuvo a punto de casarse con La Argentinita, artista que estuvo enamorada de su cuñado, Ignacio Sánchez Mejías. En cuanto a la ilustración del libro, se cuenta con más de una treintena de fotagrafías, algunas de ellas inéditas.

-La aportación poética sobre Joselito, ¿ha estado a la altura de su dimensión torera?

-Joselito se volcó tanto en su pasión, en el campo, que como dijo Bergamín, le faltaba percha literaria. Y nace literariamente tras su muerte en el ruedo. En el prólogo, Andrés Amorós alude a ello con la frase "Los elegidos de los dioses mueren pronto". He recopilado composiciones de 55 poetas. Entre todos ellos, los que creo que mejor le cantaron fueron Gerardo Diego y Fernando Villalón. Ambos lo conocieron. También recojo el único pasodoble sobre Joselito que se conoce y del que es autor Pedro Muñoz Seca, con música de Taboada. Un pasodoble que no es el conocido por el gran público, ya que ese fue dedicado a su hermano Fernando, que le dedicaron por un gran triunfo cuando era novillero.

-¿Cómo es el perfil humano de Joselito que nos encontramos en el libro?

-Era muy humano, muy religioso e influenciado por su madre, la señora Gabriela, bailaora y gitana. Estaba muy metido en el cordón umbilical maternal, como le sucedió a otro genio del toreo, a Manolete.

-¿Qué cualidades toreras le han atraído a usted más?

-Fue muy poderoso. No le temía al toro. Un torero muy clásico y muy valiente. Si Juan Belmonte fue la revolución, José fue el poderío.

-¿Cómo era Sevilla en aquella época y en el aspecto taurino?

-A pesar del hambre que había y de la multitud de enfermedades que padecían los sevillanos, había una gran afición a los toros y a la Fiesta. Por supuesto, taurinamente estaba dividida y tenía dos dioses: Joselito y Belmonte.

-¿Hubiera cambiado mucho el rumbo taurino si Joselito no muere tan joven?

-Quién sabe. Belmonte dijo que se le había ido la otra mitad. Yo creo que Joselito, quizás, hubiese abierto caminos para el toreo al que se ha llegado hoy. Para mí fue el creador de la escuela sevillana.

-¿Hay algún aspecto todavía por descubrir sobre la historia de Joselito?

-Para mí queda por aclarar el tema del noviazgo, el que se encontraran cartas entre José y Guadalupe. La familia Pablo-Romero ha sido en este sentido muy hermética.

-¿Por qué edita el libro en Santander, en lugar de hacerlo con una editorial sevillana?

-Ya había publicado con la Venenciana, una asociación muy taurina que lo edita al alimón con la plaza de toros de Santander.

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