ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA | CRÍTICA La magia de la voz de Nuria Rial

La soprano Nuria Rial. La soprano Nuria Rial.

La soprano Nuria Rial. / Mercè Rial

Inolvidable concierto, sin duda, el protagonizado anoche por Nuria Rial y la Orquesta Barroca de Sevilla, con la intervención sobresaliente también del oboista Josep Domènech. Una de esas noches llenas de magia, de belleza y de embeleso gracias a la conjunción de la excelencia de nuestro conjunto barroco y de una voz como hay pocas en el actual panorama. Con un programa, además, hecho a medida de la soprano catalana y basado en el barroco alemán de esos dos compadres irrepetibles y maravillosos que fueron Bach y Telemann, dos autores muy frecuentados en la discografía de Rial.

El violinista Stefano Barneschi volvía a ponerse al frente de la OBS y le imprimió desde un principio su concepto de la articulación basado en un staccato nunca exagerado y en ritmos marcados pero sin exageraciones, lo que unido al empaste y la precisión del conjunto hizo que la versión del concierto de Bach fuese muy cuidada y llena de bellezas. Domènech extrajo de su oboe d’amore un bellísimo sonido lleno de matices y de veladuras, con agilidades y ornamentaciones de gran valor y con una delicada línea melódica en un Larghetto acompañado como una caricia por la orquesta. Y con el oboe volvió a brillar en el acompañamiento de las arias.

Nuria Rial es una de esas voces que te hechizan y te capturan desde las primeras notas, tal es la belleza de su timbre y la dulzura de su fraseo. Elegancia y control absoluto de la emisión hacen de ella una cantante sin igual, capaz de mantener largas frases y de insertar las coloraturas en una línea de canto impoluta con asombrosa naturalidad.

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