Cultura

El Prado mira al cielo y al Medievo

  • La pinacoteca estrena siete nuevas salas recuperadas por Rafael Moneo que acogen más de 120 obras de las colecciones españolas de 1500 a 1700 como los frescos románicos de Santa Cruz de Maderuelo

Más de 120 obras pertenecientes a la colección de pintura española medieval y renacentista, muchas de ellas no exhibidas hasta ahora, ocupan los espacios recuperados en el Palacio de Villanueva para el Museo del Prado. En este recorrido de cinco siglos se pueden contemplar los frescos románicos de Santa Cruz de Maderuelo y San Baudelio de Berlanga, los grandes retablos de Rodríguez de Toledo y de Nicolás Francés o las pinturas de Luis Alincbrot, Fernando Gallego, Bermejo, Pedro Berruguete o Juan de Flandes (de quien se exhiben cinco obras, entre ellas La Crucifixión comprada por el Prado en 2005), mientras que la sala dedicada al Renacimiento centra su atención en Fernando Yáñez, Machuca, Correa de Vivar y Juan de Juanes.

Con la apertura de estas siete nuevas salas "se completa la ampliación del Prado que se inició hace dos años", comentó el director de la pinacoteca, Miguel Zugaza, quien destacó la recuperación de espacios expositivos que facilitan "una más amplia y mejor presentación de las colecciones del museo" y que permiten "encontrarnos con grandes maestros ciertamente algo olvidados, desde el románico hasta Luis de Morales, con nombres y obras fundamentales de la historia del arte español".

Para la intervención arquitectónica en estos espacios, el Prado ha vuelto a contar con Rafael Moneo, aunque el arquitecto restó importancia a su trabajo. "La más valiosa experiencia que he podido tener en el Prado ha sido el encuentro con Juan de Villanueva. Las nuevas salas son obra suya y nosotros poco o nada hemos hecho". Moneo recordó que son espacios que Villanueva había dedicado a los servicios más ligados a la administración y a los estudios de botánica "y que siempre han tenido cierto carácter de cripta". Su trabajo más personal ha sido proponer que las pinturas de San Baudelio de Berlanga (Soria) y de la capilla de Santa Cruz de Maderuelo (Segovia) "mantuvieran la arquitectura de donde estaban instaladas, con la replica de los espacios".

En su intervención y con el fin de resolver el paso y la conexión entre dos niveles, "nos encontramos con un pequeño patio que ha sido restaurado". Mirando hacía arriba en este patio se puede contemplar el cielo de Madrid. "Es el único sitio del museo en que esto es posible", afirmó Gabriele Finaldi, director adjunto del Prado, que añadió que estos fondos "son una parte bastante desconocida. La mayoría no procede de las colecciones reales y muchas obras han entrado en el siglo XX, a través de daciones, donaciones o adquisiciones. En la última década, sólo una parte pequeña ha estado a la vista".

Entre las novedades destaca, según Pilar Silva, jefe del departamento de pintura española de 1500 a 1700, la excepcional Virgen de la leche y Santos, de Pere Lembri, o La Crucifixión de Juan Sánchez.

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