Remedios Reyes y Ezequiel Benítez | Crítica

Voz plena y sentimental

La cantaora chichanera Remedios Reyes, anoche en la Sala Cajasol. La cantaora chichanera Remedios Reyes, anoche en la Sala Cajasol.

La cantaora chichanera Remedios Reyes, anoche en la Sala Cajasol. / Remedios Málvarez/Fundación Cajasol

La cosa empezó con un mano a mano de los dos cantaores, sin guitarras, con el sólo acompañamiento de los nudillos en la mesa y el más jerezano de los estilos como es la soleá por bulerías sorprendiendo al auditorio por el domino rítmico y del fraseo que ambos intérpretes pusieron sobre las tablas.

Remedios Reyes empezó su recital tímidamente por soleá. Se fue creciendo conforme avanzaba la pieza y acabó por todo lo alto con los exigentes estilos, en lo que a emoción se refiere, de Fernanda de Utrera. Es una cantaora dionisiaca, entregada. Basta con ver sus referentes: la de Utrera, Caracol, Manuel Torre. Entrega absoluta en la austera malagueña del Mellizo que a la forma de Aurelio Sellés hizo con delicioso un prólogo por granaína. Desbordante en los tangos de Pastora Pavón y granadinos que adobó con sones más contemporáneos como los de Morente. Los fandangos naturales, de Caracol al Torre, y un largo fin de fiesta, de casi 15 minutos en los que hubo de todo: letras cortas, coplas, Caracol, La Paquera, Enrique Montoya y Juan Manuel Flores, que fue lo que más me gustó de la bulería. Reyes tiene mucho arte, mucho gusto para adornar su cante con unos apuntes de baile en la fiesta dejando sus enormes tacones en un rincón de la escena. Aunque comenzó en esto del cante hace tan solo tres años, después de una carrera como bailaora, Reyes es una consumada cantaora con poderío escénico, una voz sentimental y plena de armónicos  y colorido y mucha entrega jonda.

Ezequiel Benítez volvió a Sevilla con un recital relajado, fresco y tradicional, muy similar al que pudimos disfrutar  el pasado mayo en el Teatro Central. Se trata de un cantaor innato, que limpia de telarañas el legado clásico, con una voz clara, en absoluto forzada. Y en la noche del jueves vino con energías renovadas, casi feroz. Paco León le ofreció un acompañamiento tradicional, muy rítmico pero al tiempo cálido y natural.

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