Antón Cortés: “Se lo debo todo a las redes”

El cantante madrileño triunfa con 'Donde yo te olvide', una rumba flamenca que le ha hecho (aún más) viral

José Méndez, el cante entregado

Antón Cortés.
Antón Cortés. / José Ángel García

Si tienen ustedes perfil de redes sociales, a Antón Cortés (Madrid,1994) lo han visto seguro; probablemente en un vídeo en su coche, un parque o un banco de su barrio junto a sus amigos; pero siempre cantando. Su voz gitana vuelve irresistible sus versiones de los temas del momento para cientos de miles de seguidores, que lo han hecho viral muchas veces, antes de que su último single, Donde yo te olvide, le haya abierto las puertas del estrellato con una canción propia.

Pregunta.¿Siempre quiso ser artista?

Respuesta.Siempre, pero era un chico muy tímido. Se me daba muy bien estudiar, pero tenía esa frustración de que era capaz de cantar en la intimidad, pero no en público. Hasta que con catorce años, mi padre, que es promotor musical, me subió a un fin de fiestas por bulerías en Casa Patas, y al ver que la gente disfrutaba de mi cante, gané mucha confianza.

P.Sus orígenes son flamencos, pero en su música se aprecian influencias de muy distinto pelaje.

R.Yo nací en una casa gitana, donde se escuchaban Camarón y Parrita desde por la mañana hasta por la noche, pero también es cierto que mi padre ponía discos de Michel Jackson, de Bee Gees, de Stevie Wonder, Prince... Cuando echo a cantar, noto que de manera natural en mi voz se mezclan el flamenco y esas otras influencias, sobre todo de música negra norteamericana. 

P.No ha mencionado la salsa.

R.Es uno de mis géneros favoritos, y uno de mis artistas preferidos es Marc Anthony. La salsa tiene muchas connotaciones flamencas, la forma de llevar el ritmo encaja con la rumba. 

P.El inicio de su carrera es paradigmático en estos tiempos, participó en talent shows televisivos, se hizo tremendamente popular en redes sociales y fichó por una multinacional. Muchos intentan ese camino, pero pocos lo consiguen, ¿qué le diferencia a usted?

R.Se lo debo todo a las redes. Saqué un disco con Universal, que sonó mucho en la radio, pero realmente despegué cuando me centré en las redes. Grabar mucho contenido, hacer muchos covers, cantar en la calle, cantar en el coche, cantar en el parque con mis amigos… Alcancé cientos de miles de seguidores, y realmente entonces fue cuando empecé a trabajar por toda España. ¿Por qué gusta lo que hago? No te lo sabría decir exactamente. 

No esperaba hacerme tan viral. Mi tema lo ha bailado hasta Niña Pastori

P.¿Existe el espejismo de que es fácil triunfar en redes?

R.Sí. Sin trabajo no se consigue nada, e incluso hay gente que machaca mucho las redes y las trabaja muy bien y nunca alcanzan un gran éxito. Yo me siento un privilegiado, con apenas mil seguidores en redes, mis vídeos pasaban todos de cien mil reproducciones. Hablo de vídeos muy precarios, con mala imagen y mal sonido. 

P.Hay algo que usted hace que no hace casi nadie: cantar versiones de los éxitos de sus compañeros de generación. ¿No le puede la vanidad?, y sobre todo, ¿cómo lo reciben ellos?

R.No he tenido nunca esa mentalidad competitiva. Si me gusta un tema lo puedo cantar, del mismo modo que si a un compañero le gusta un tema mío, me resulta un gustazo que lo cante.

P.Acaba de terminar un máster en producción musical de la Complutense de Madrid, ¿quiere producir para otros artistas?

R.No pretendo ser productor, pero sí entender ese mundo y a seguir perfeccionando mi trabajo: cómo funciona un compresor, un ordenador, cómo se graba una voz… No me puedo quedar anclado en grabar la voz a pelo. En mis últimos vídeos la gente agradece ese salto en la calidad de la producción.

P.¿Le anima esa faceta de productor a grabar un disco?

R.La industria ha cambiado mucho, los discos se han quedado como algo residual, para artistas muy grandes. Para los que estamos en otro contexto, creo que es mucho más inteligente ir sacando singles, porque además el mercado demanda novedades continuamente. Yo ahora estoy con esta promoción, pero ya estoy trabajando en el siguiente tema. 

P.¿No es eso agotador? El proceso creativo se ha reducido a un mes.

R.Sí, pero es un trabajo como otro cualquiera, no me quejo de eso. Pero sí, grabas un tema, aún no lo has publicado y ya estás metido en la siguiente canción. Creo que es interesante, porque te exige un esfuerzo enorme de creatividad. 

P.Donde yo te olvide está que se sale, ¿quizás acertó poniéndose más flamenco?

R.Es mi tema más flamenco, pura rumba. Lo ha producido Aitor Moya, para mí el mejor productor de este género, y me lo compuso el gran Jairo Salazar. Decidimos hacer rumba, pero la produ no es rumbera, es bombo eléctrico, guitarras eléctricas y sintetizadores, que le dan un aire muy moderno, un pseudo reggaetón. No obstante no me esperaba que se hiciera tan viral, lo bailó hasta Niña Pastori. 

P.¿Sin baile en TikTok no hay éxito que valga?

R.En nuestro caso fue totalmente improvisado. Mi pareja me propuso grabar un baile juntos por primera vez, literalmente lo primero que se nos ocurrió. Cuando nos dimos cuenta había treinta mil vídeos con ese trend. Muchas veces, lo que menos planeas es lo que más funciona. 

P.¿El éxito en redes hay que aprender a manejarlo?

R.Sí, pero he aprendido a tomarme las cosas de otra manera. Puede que subas un vídeo y no pase nada, pero no importa, simplemente tienes que seguir trabajando y que tu estado de ánimo, incluso tu valoración como persona, no dependa directamente de la reacción de la gente a todo lo que haces. Si no sabes gestionar eso, es imposible ser un personaje público, porque hay que entender algo: al mostrarte en redes estás totalmente expuesto. 

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