Del buen / mal uso de la gravedad
La escena fue la siguiente para cualquiera que ayer a eso de las nueve de la noche se hubiese acercado a la Plaza Virgen de los Reyes: en torno a cincuenta personas reclinadas en butacas de playa bajo un escenario transparente observaban un espectáculo de danza. Sí, observaban desde abajo, como el famoso plano de Almodóvar y los tacones. Y rodeando el escenario una multitud de curiosos y deseosos de estar allí abajo, en la butaca, viendo algo conocido desde un punto de vista desconocido.
Y es que éste, bajo mi punto de vista, es un espectáculo cuyo protagonista es el espectador; se trata, y en eso radica el éxito de la idea de José María Roca, de colocar al público ante la sorpresa, ante la nueva perspectiva que da la dimensión vertical, o sea, la gravedad. Y es un buen uso de la gravedad porque es diferente ver caer a que te caiga, y eso provoca cosas.
Claro que una vez ha pasado la sorpresa inicial todo lo que se haga artísticamente suma o resta, pero una cosa es innegable, Producciones La Imperdible repite un modelo de éxito, aquel que triunfara en medio mundo con Mirando al cielo -también usaban un escenario transparente en un espacio público-, y que le dio merecida fama por su originalidad. Cuando pensaba en esto, la primera de las coreografías ya acababa y los colores del cielo que aureaban la Giralda y la buena temperatura y el animado contexto provocaba en todo el mundo una sonrisa. El Fest marcha, me decía.
Las cincuenta butacas bajo el escenario eran ocupadas por nuevos espectadores con cada nueva coreografía, espectadores que lógicamente hacían sus fotos, sus vídeos y se saludaban entre ellos. No siempre, pero sí en este caso, esa ligereza y despreocupación era lo idóneo. ¿Por qué? Porque lo que ocurría en el escenario era también ligero y despreocupado.
Me queda esa duda, la de si el espectáculo es fallido en todo lo que no sea la buena idea original. Es decir, si el resto de elementos que se deben sumar a la buena idea son artísticamente destacables. Si me paro a pensar en la música de Roca me parece un poco estridente y sensiblera; si pienso en la iluminación, algo ruda; si en la coreografía, ingenua y que desaprovecha el medio; el vestuario... no, mejor no pienso más.
También te puede interesar