Crítica de Música

La carga dramática del sonido

A falta del ilusionante cierre de esta serie de conciertos organizados por Andalucía Clásica con la Schubertiada del día 30 de este mes (que les recomendamos no perderse), el ciclo de los cuartetos de cuerdas se cerró anoche de manera especialmente brillante con el Cuarteto Diotima, uno de los grupos más consolidados y estimados a nivel internacional. Afortunadamente está asegurada la continuidad del ciclo para la temporada venidera, con nuevas sorpresas en el terreno de los cuartetos de cuerda, según nos manifestó su responsable Andreea Butucariu.

El programa con el que el Diotima volvía a Sevilla tras su anterior comparecencia el año pasado en el Teatro Central era de un atractivo completo. A pesar de ser compuesta en 1914, la obra de Stravinsky es de una modernidad aplastante desde sus primeros compases que el Diotima abordó con una inacabable paleta de matices dinámicos y cromáticos, con una asombrosa capacidad para modular la intensidad y el color de los sonidos. Con el tercero de Bartók el Diotima se sintió a sus anchas con los juegos de tiempos y contratiempos, con progresiones dinámicas sutilísimas e inmediatas y un pleno dominio de recursos sonoros como tocar sul ponticello, col legno o glissandi de precisión milimétrica.

Y no se olvide, sobre todo lo anterior, la capacidad de extraer la carga dramática del discurso narrativo. Y eso es lo que hizo de su lectura de la obra de Schubert una sucesión de momentos luminoso y pasajes de fuerte carga agónica y oscuros perfiles.

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