SEDA | cRÍTICA DE TEATRO

Las caricias soñadas, las mejores

Charo Sojo e Inés Sánchez en la versión de 'Seda' de Juan Carlos Rubio

Charo Sojo e Inés Sánchez en la versión de 'Seda' de Juan Carlos Rubio / María Artiaga

Juan Carlos Rubio se sumerge en una de las novelas más leídas de los últimos 25 años. Traducida a 26 idiomas y con 40 ediciones sólo en España, Seda, del italiano Alessandro Baricco, se ha convertido en la plasmación del amor que se nutre del mismo amor aunque no pueda vivirse con la persona amada.

Envuelta en el espíritu de la cultura nipona que embriaga a su protagonista, el comerciante francés Hervé Joncour (Josu Eguskiza) que viaja al extremo oriente para comprar huevos de gusanos de seda. El descubrimiento de otra forma de sentir el amor dividido entre lo imposible, una mujer asiática (Inés Sánchez) con la que no llega a hablar y su esposa, inteligente y comprensiva (Charo Sojo) forman un sutil trío al que acompañan Nancho Novo y Aníbal Soto en un alarde de buenas interpretaciones donde todos sus actores, a pesar de la vocación coral de la puesta en escena de Rubio, tienen su espacio para destacar como excelentes intérpretes. (Hermosa la voz de Charo Sojo y sus canciones).

La segunda vez que la aclamada novela de Baricco se lleva a los escenarios

La dirección ha optado por el respeto a la novela y lo lleva al límite convirtiendo a la obra en un setenta por ciento de narración pura y dura que hubiera hecho las delicias de Valle-Inclán y sus profusas acotaciones.  En un momento dado parece que tiene más importancia la anécdota comercial de la compraventa de los huevos de gusanos que la historia romántica que subyace suave como la seda.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios