Esperanza Fernández I Cantaora

"La cultura es un motor imprescindible para hacer frente a la realidad que vivimos"

  • La trianera reivindica "la necesidad del arte" con un concierto solidario de versiones de cantautores que se grabará en el CAAC y se emitirá este domingo a las 21 horas a través de las Redes Sociales

Esperanza Fernández, en un concierto. Esperanza Fernández, en un concierto.

Esperanza Fernández, en un concierto. / Josué Correa.

Con la mirada atenta ante el futuro incierto, las emociones a flor de piel, el ánimo y la fuerza que da creer en lo que se ama y el absoluto convencimiento de que “sólo podemos superar esto juntos”, Esperanza Fernández vuelve este domingo 24 de mayo a los escenarios para recordar “lo necesario que es el arte” en un concierto solidario que acogerá el recién reabierto Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y cuyos fondos irán íntegros a las labores sociales que lleva a cabo la parroquia Pío X de las Tres Mil Viviendas.

Lo hará, eso sí, en el formato que de momento permite la pandemia. Es decir, grabando la actuación en el Monasterio de la Cartuja, sin público y a puerta cerrada, y retransmitiéndola después (21 horas) a través de los perfiles de Facebook, Instagram y Youtube creados para el evento (www.poramoralacultura.es)

En realidad, la idea nace de la necesidad de la cantaora de mostrar que “sin arte y sin cultura el mundo no sigue, que es un motor imprescindible para superar las realidades cambiantes que vivimos”, defiende categórica al otro lado del teléfono. “Esto ha sido un jarro de agua fría para todos. Primero por lo sanitario y luego porque nos hemos quedado sin trabajo y sin saber qué va a pasar. Pero, a los artistas la cabeza nos va a mil y ahora más que nunca tenemos que hacer frente a la realidad y reaccionar haciendo lo que mejor sabemos hacer”, sostiene.

La cantaora, en un ensayo en el Maestranza en 2016. La cantaora, en un ensayo en el Maestranza en 2016.

La cantaora, en un ensayo en el Maestranza en 2016. / Belén Vargas

En este sentido, lejos de paralizarle o arrebatarle el desánimo, el obligado parón le ha servido para pensar, retomar proyectos pendientes y desarrollar otras ideas que, por otra parte, siempre han formado parte de su ADN artístico porque “soy cantaora de flamenco, pero soy una artista muy inquieta a la que le gusta explorar otros territorios, seguir creciendo y aprender”, recuerda una mujer que a lo largo de su trayectoria ha trabajado con artistas tan dispares como Yehudi Menuhin, Rafael Frühbeck de Burgos, Mauricio Sotelo, Edmon Colomer, Rosa Torres Pardo, Myriam Makeba, Enrique Morente, Noa, Rafael Riqueni, David Peña Dorantes o Kiko Veneno, y ha formado parte de propuestas musicales de estéticas completamente distintas.

Ahora, por tanto, vuelve con una nueva aventura, rodeándose de músicos “con los que hacía mucho tiempo que quería hacer algo diferente” y en un recital en el que “hago mías canciones preciosas, muy conocidas por todos, de cantautores como Aute o Mercedes Sosa”, de quién recoge aquello de quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón. Así, Fernández, considerada una de las mejores voces femeninas de la actualidad, se aleja esta vez del flamenco para poner el foco “en el mensaje que queremos transmitirle a la gente”.

Estará acompañada por un "elenco de lujo" con Guillermo McGill (percusión), Eduardo Trassierra (guitarra), Alex Romero (piano), JM Popo (bajo), el pintor Patricio Hidalgo y El Carpeta y José Valencia, como artistas invitados

Para ello, se ha rodeado de “un elenco maravilloso” formado por Guillermo McGill (percusión), Eduardo Trassierra (guitarra), Alex Romero (piano), JM Popo (bajo), el pintor Patricio Hidalgo, que intervendrá con sus pinturas en vivo, y los poetas José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez. Además de la colaboración especial de El Carpeta, que bailará unas alegrías, y José Valencia, con quien hará un dueto.

En este caso hasta la preparación del espectáculo ha tenido que adaptarse a las pautas impuestas por el coronavirus. Así, relata la trianera, durante el período del confinamiento han ido preparando las partituras de los temas para adelantar lo máximo posible y ensayando desde casa el repertorio a través de videollamadas. Y ya en esta fase 1 han podido por fin reunirse en el que ha sido el primer ensayo de todos los músicos desde el estado de alarma. “Ha sido un encuentro muy bonito, es imposible de describir con palabras, hubo momentos en el que no pudimos evitar soltar alguna lágrima de la emoción”, cuenta la cantaora.

“El primer ensayo después del confinamiento ha sido maravilloso, hubo momentos en que no pudimos evitar emocionarnos", cuenta Fernández

Por eso, aun siendo completamente consciente de que “hay que cambiar el chip porque todo va a cambiar por completo”, ella confía en que el arte será fuerte y que el artista seguirá siendo capaz de transmitir y emocionar igual. “Por supuesto, que el público nos va a hacer mucha falta, pero el hecho de estar ahí es ya emocionante. Vamos a cerrar los ojos, mirar en nuestro interior y creer que esa energía fluirá, aunque estén lejos. Pondremos el corazón para que se produzcan las conexiones necesarias y les llegue a través de sus ordenadores, sus tablets o sus móviles”, promete. Además, según ella misma ha podido experimentar durante este confinamiento en festivales como el FlamencoVacunaFest, impulsado por Antonio Canales en Instagram, la sensación de ponerse delante de la pantalla es muy similar a la de salir a un escenario, “porque sabes que están ahí al otro lado”. Es más, confiesa que preparaba cada conexión con el mismo ritual y respeto “que un concierto de verdad”, eligiendo los mejores vestidos y con la mejor cara.

"El público nos va a hacer falta pero vamos a cerrar los ojos y pondremos el corazón para que se produzcan las conexiones necesarias y les llegue la emoción a través de las pantallas"

De algún modo, Fernández trata de sacar lo positivo de la experiencia y, dejando a un lado todo el coste personal, económico y social, sostiene que este golpe de realidad ha sido beneficioso “para darnos cuenta de lo importante”. Y, en esta línea, recalca que ha servido para potenciar aún más el carácter generoso y solidario que ha mostrado siempre el flamenco con acciones como este concierto gratuito en el que “todo el elenco y el equipo técnico de sonido y vídeo se ha prestado a colaborar de manera altruista”, apunta.

Igualmente, la intérprete del himno gitano Gelem, Gelem, alaba la puesta en marcha de iniciativas como la Unión Flamenca, el sindicato encabezado por Eva la Yerbabuena que servirá, según mantiene, para reclamar el apoyo que un arte como el flamenco merece. “Los artistas no teníamos tiempo para nosotros, para nuestras familias, para pensar qué queremos hacer... Por eso, espero que salgamos reforzados de esto”, apunta.

Claro que, para ello, la sevillana considera fundamental que “se reparta el trabajo entre todos”, por lo que reclama sensibilidad entre los organizadores de festivales y eventos para que tengan en cuenta “no sólo a los que estamos en la primera fila sino a todos esos artistas de tablaos, academias, etcétera, que lo tienen aún más crudo”, demanda. Sobre todo, porque lo que está en juego es la supervivencia del arte y “la cultura no puede quedarse atrás”.

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