AVERÍA
El tranvía se queda sin servicio tras una avería en Luis de Morales

La edad de oro de la escultura

Varias joyas del Museo Nacional de Valladolid que pueden verse hasta septiembre en Sevilla ilustran los entresijos del mercado del arte español

La directora del Bellas Artes sevillano, Valme Muñoz, ante el grupo escultórico de Montes de Oca.
Charo Ramos / Sevilla

29 de julio 2012 - 05:00

Sevilla puede enorgullecerse de una tradición artística "inigualable", resalta María Bolaños, la directora del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, que presenta hasta el 16 de septiembre en el Bellas Artes de la capital andaluza un selecto conjunto de su colección porque "la colaboración entre museos es hoy indispensable". "Frente a los intereses contrapuestos, la cultura es, quizá, el ámbito público más firme de encuentro y de innovación -y más aún en este tiempo tormentoso en que tantas incertidumbres oscurecen el cielo europeo-", subraya Bolaños en el catálogo de la muestra Cuerpos de dolor, cuyo discurso integran obras de grandes escultores andaluces, como José de Mora, Pedro de Mena o Juan de Mesa, junto a maestros de otras escuelas regionales como Juan de Juni, Felipe Bigarny o Gregorio Fernández.

Uno de los aspectos que llama la atención en esta antología de esculturas devocionales renacentistas y barrocas es la reciente adquisición por el Estado de muchas de las piezas, entre las que se incluye un grupo firmado por Montes de Oca y cuyo origen está en el Hospital de los Venerables de Sevilla. Ese conjunto lo compró el Ministerio de Cultura en 1982. ¿Cómo llegó hasta él? ¿De dónde procedía? ¿Por qué no se adquirió para Sevilla, su emplazamiento original?

Miguel Ángel Marcos, conservador del Museo de Valladolid y uno de los comisarios de Cuerpos de dolor, reconoce que "no es muy habitual la presencia de obras de tanta calidad en el mercado y, lo que es más importante, a un precio asequible para su adquisición por el Estado. Hay que tener en cuenta que el coleccionismo de escultura española de los siglos XIII al XVIII ha tenido casi siempre un carácter menor o marginal frente al de pinturas; quizás sus formatos y sus temáticas primordialmente religiosas han sido dos de los elementos que han provocado el desinterés de los coleccionistas, a lo que se une que las grandes obras de esta especialidad siguen en manos de las instituciones religiosas para las que se crearon".

Paradójicamente, continúa, este desinterés del mercado ha provocado que en diversas ocasiones las ofertas de este tipo de obras se hayan dirigido de forma preferente al museo vallisoletano, al verse como una de las pocas instituciones culturales españolas interesadas en este tipo de patrimonio cultural. "Este fue el caso de la adquisición de buena parte de la antigua colección Güell en 1984, con obras de primer nivel como la Soledad de José de Mora o el San Francisco de Salzillo, que pueden verse ahora en Sevilla".

El mercado artístico es impredecible y la aparición de piezas de interés depende en muchas ocasiones de compraventas, herencias y otras situaciones puntuales. Para Marcos, "la adquisición de obras siempre exige que coincidan en un mismo momento la oportunidad de la compra, el interés de la obra y, lo más complicado, la disponibilidad presupuestaria para ejecutarla, pues lamentablemente la donación de obras no es algo habitual en nuestra sociedad".

El criterio general seguido para la adquisición de obras por parte del Museo Nacional de Escultura ha sido, primordialmente, el completar sus colecciones de escultura española de los siglos XII al XVIII, con el fin de poder ofrecer a sus visitantes una panorámica lo más amplia posible de sus diversas tipologías, autores, formatos y escuelas así como favorecer la comprensión general de la importancia de la escultura española de ese periodo dentro del arte europeo y universal. El Estado, recuerda Miguel Ángel Marcos, dispone de una serie de "mecanismos" para la adquisición de obras, "que con la excepción de la donación o el legado testamentario, implican siempre un desembolso económico (o un "no-embolso", por decirlo así, en el caso de la dación en pago de impuestos)".

Las imágenes presentes en la exposición Cuerpos de dolor, que maravillan al visitante en las salas temporales del Bellas Artes de Sevilla, proceden por un lado del fondo fundacional del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, donde ingresaron por la desamortización decimonónica -es el caso del San Antonio de Juan de Juni o el Sayón de Gregorio Fernández, elegido como imagen de portada del catálogo-, y por otro, explica su comisario, se trata de adquisiciones realizadas por el Estado, ya sea por ofertas de venta realizadas directamente por sus propietarios -como los Evangelistas de Vigarny- o adquiridas en pública subasta, ejerciendo el derecho de tanteo en el caso de las celebradas dentro del territorio español -así llegó a estos fondos el San Antonio Abad de Benito Silveira- o como un postor más en el caso de las celebradas en el extranjero -caso de San Nicolás de Tolentino de Juan de Mesa, otra de las grandes joyas de esta exposición, que se vio antes en el Museu de Arte Antiga de Lisboa-.

En cuanto al proceso para su adquisición y tras el conocimiento inicial de la obra, el museo de Valladolid realiza un informe en el que se analiza el interés de lograrla y se da una valoración de la misma; dicho informe es analizado por la Junta de Valoración, Calificación y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, organismo dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y sus conclusiones se trasladan a la Dirección General de Bellas Artes quien se encarga de hacer efectivas las recomendaciones de la Junta.

"El caso de la obra de Montes de Oca Santa Ana, San Joaquín y la Virgen Niña es un ejemplo bastante elocuente de la labor del museo tanto a la hora de incrementar sus colecciones como en la investigación de sus fondos. El conjunto fue ofrecido en venta al Estado en 1982 por un coleccionista cordobés como una obra de escuela sevillana del siglo XVIII y procedente, según noticia oral comunicada por el propietario, de un convento trinitario de Sevilla. Dado el interés de su tipología -grupo escultórico-, del tema representado -la Educación de la Virgen- y su pertenencia a una escuela con muy escasa representación en las colecciones del museo, el Estado adquirió la obra con destino al Museo Nacional de Escultura. En 2005 dicho grupo participó en la exposición Tesoros del Museo Nacional de Escultura celebrada en el edificio de la Lonja de Zaragoza y para el catálogo editado en tal ocasión se realizó un estudio más detallado de la obra del cual me encargué yo mismo", revela Miguel Ángel Marcos.

El experto precisa que "su evidente cercanía con otras obras del mismo tema atribuidas a Montes de Oca y la reseña que Diego Angulo hizo en 1922 de un grupo similar atribuido al mismo artista que hubo en el coro de la iglesia de los Venerables fue lo primero que nos hizo pensar en la posibilidad de que se tratara de la misma obra. Esta hipótesis nos la confirmó más tarde una antigua fotografía de 1919 conservada en la Fototeca de la Universidad de Sevilla, que muestra inequívocamente a este grupo en el coro de la iglesia de los Venerables en dicha fecha; parece lógico pensar que el grupo fue enajenado al poco de reseñarlo Angulo en 1922, pasando a manos de coleccionistas privados. Como todos estos datos eran desconocidos en el momento de su adquisición por el Estado y su procedencia sevillana apenas era una vaga referencia oral, en ningún momento se planteó su depósito en una institución cultural de Sevilla".

Marcos advierte, no obstante, que "es muy posible que el Hospital de los Venerables no fuera su procedencia original; su ubicación en un lugar tan inusual como el coro de la iglesia y el hecho de que en fecha tardía del siglo XIX se construyera un soporte o retablo para el grupo en dicha ubicación, nos lleva a pensar que el grupo procedería de algún convento desamortizado de la capital hispalense y fue trasladado a los Venerables al producirse su desmantelamiento".

Pese a su importante colección, por número y cantidad, el Museo Nacional de Escultura presenta aún diversas lagunas o debilidades que, explica Marcos, siempre están presentes a la hora de definir prioridades en la política de adquisiciones, cuyo presupuesto se ha visto afectado por la crisis. "Quizás en esa desiderata, en esa lista de intenciones deberían estar, en mi opinión, alguna muy evidente y tan relacionada con Sevilla como es la obra de la Roldana", concluye el comisario de Cuerpos de dolor, antes de reivindicar la importancia de los fondos escultóricos del Bellas Artes sevillano, a menudo opacados por la impresionante colección de pinturas, y el fértil diálogo que establecen ahora con estos tesoros llegados de Valladolid.

3 Comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Cover-up: un periodista en las trincheras | Estreno en Netflix

Un hombre contra la violencia de una nación

Lo último