El éxito del chico del Caramelo

Pablo Alborán llena el Auditorio Rocío Jurado, donde repasó su discografía y se atrevió con el francés con una versión de 'La vie en rose'

Pablo Alborán, en un momento del concierto, cuyas entradas se habían agotado hace ya un mes.
Cristina Díaz Sevilla

07 de octubre 2013 - 05:00

Hace más de tres años, en un día de lluvia, Pablo Alborán llenaba la Sala Caramelo de Sevilla cuando aún no tenía ningún disco en la calle y sus fans sólo habían tenido la oportunidad de escucharle a través de internet. La noche del sábado, el malagueño recordó aquella actuación ante la mirada de ocho mil espectadores, el aforo completo del Auditorio Rocío Jurado, algo que no consiguió en su primera visita a este mismo recinto, en 2012. "Fue una época en la que llamé a muchas puertas y vosotros fuisteis de los primeros en hacer posible el sueño". Aquel joven que se escondía detrás de su guitarra y colgaba vídeos de sus canciones en Youtube, es hoy un fenómeno musical. Desde que comenzó su gira Tanto el 17 de mayo en Almería, el compositor ha reunido a 200.000 personas, según datos de la organización.

Horas antes del concierto del sábado en Sevilla, la cola para entrar en el recinto cruzaba la avenida de los Descubrimientos y llegaba cerca de Torneo por la Pasarela de la Cartuja. Algunos seguidores incluso llevaban varios días acampados delante de la puerta del Auditorio, llamando "la atención de los informativos", según señaló el propio Alborán, el artista español que más discos ha vendido en los últimos dos años, más que el propio Alejandro Sanz. Ya guste más o menos a los detractores de la música comercial, no hay duda que el joven malagueño ha dejado su huella en el panorama musical por méritos propios.

Como un reloj, a las diez en punto, Toda la noche dio el pistoletazo de salida a un concierto de dos horas de duración -con el cartel de no hay entradas desde un mes antes- y un repertorio de 24 canciones, incluidas en sus tres discos (Pablo Alborán, En Acústico y Tanto, nominado a los Grammy Latino como mejor álbum del año, mejor álbum vocal pop tradicional y grabación del año). Deshidratándome, Me iré, Yo no lo sabía o Dónde está el amor se sucedieron una tras otra ante ocho mil fans que vitoreaban su nombre y coreaban sus canciones. "Sabéis que aquí, en Sevilla, tengo mi corazón plantado. Por eso me voy a dejar la piel y el corazón porque vosotros lo habéis hecho siempre por mí", afirmó el artista. Caramelo, Quién, Tanto, Seré, El Beso. Alborán tenía al público en su bolsillo, pero él quería más y no dudó en ahondar en sus raíces flamencas, con su quejío correspondiente, y cantarle a Sevilla y a la Virgen Macarena.

La segunda parte de la actuación, donde destacaron los temas de su primer disco (Perdóname, Miedo, Vuelve conmigo, Me colé por la puerta de atrás) arrancó con un homenaje "a un ser querido, de origen francés", al que dedicó una versión de La vie en rose, de Edith Piaf, canción que le cantaba "de chico".

El final se vislumbraba. Sólo en el escenario con su piano, enamoró con Sólo tú; con Éxtasis, Alborán dio a conocer que él también sabe mover las caderas; y en Volver a empezar se marcó un baile al más estilo country con tres de los seis músicos que le acompañaban en el evento, entre ellos, Lolo Álvarez, uno de los más aplaudidos por su origen sevillano; coreografías algunas agradecidas y otras forzadas. Sin ningún bis, En brazos de ella puso fin a la velada con una lluvia de confetis y una promesa: volver.

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