"Todos hablan de pureza en el flamenco pero nadie pone un euro"

El intérprete jerezano presenta esta noche en el nuevo Auditorio Fibes su último disco, 'Mi única llave' Su obsesión es ofrecer "ese cante natural y de verdad que te araña, te rasga o te hiere"

José Mercé celebrará en la capital andaluza sus 45 años sobre los escenarios.
José Mercé celebrará en la capital andaluza sus 45 años sobre los escenarios.
Charo Ramos / Sevilla

31 de enero 2013 - 05:00

José Mercé presenta esta noche en el flamante Auditorio Fibes de Sevilla su último álbum, Mi única llave, producido por Javier Limón. Un trabajo cuyo carácter viene marcado por la voz flamenquísima del jerezano y la riqueza musical que aportaron los cuatro guitarristas implicados: Diego del Morao, Pepe Habichuela, Manuel Parrilla y Tomatito. Los dos primeros tocaores le arroparán con el resto de su grupo en el escenario a partir de las 21:00 en una velada que sumará también, como invitados, al pianista Dorantes y al violinista Faiçal Koussich.

"Orgulloso" de pertenecer a una dinastía que cuenta con parientes tan señeros como su bisabuelo Paco la Luz, los Sordera y los Soto de Jerez, Mercé abrirá su recital con una primera parte de corte clásico y tradicional para, poco a poco, ir introduciendo a todos los músicos y cantar los temas de su nuevo disco. "Será un concierto de flamenco fresco y del siglo XXI pero respetando, como he hecho siempre, esta música de raíz", avanzó ayer en un encuentro con los medios.

Las tres mil butacas del nuevo Auditorio diseñado por Guillermo Vázquez Consuegra no asustan al intérprete, que tiene ante sí el reto de llevar a la gente al teatro "porque si no, me cuesta a mí el dinero". "Espero que el público se anime pero entiendo que la cosa está muy mala y que cuesta sacar dinero para una entrada gravada con el 21% de IVA, que me parece otra aberración más de este Gobierno que quiere acabar con la cultura. Y un pueblo sin cultura no es nada", sentenció.

Obsesionado con el cante de verdad, "ése que te araña, te rasga o te duele", Mercé volvió a culpar "a la capa de ozono" de la ausencia de voces jondas que le interesen, un tema sobre el que "discuto muchas veces con mis hijas porque a mí ahora todo me suena igual". "Hemos vuelto de nuevo a la época de la ópera, tenemos cantaores con voces finas, con mucho poderío, pero que a mí no me hieren. Es todo como muy estudiado y mecanizado. Natural canta muy poca gente. Me acuerdo de una frase que me dijo hace muchos años el maestro Morente, que en paz descanse. Tras un festival en Barcelona, nos fuimos a un sitio para estar un rato entre nosotros. Yo salí cantando por soleá y dijo Enrique: 'Ole los que cantan natural. Vámonos, José, que ya no cantamos más'. Eso son anécdotas muy bonitas que se hacían entre compañeros. Hoy me parece que está todo como muy mecanizado: cojo la tarjeta, ficho y hasta luego, Lucas".

Los meses transcurridos desde su pérdida tampoco han aplacado su nostalgia por quien fue su más fiel escudero, Manuel Moreno Junquera, Moraíto Chico. "Su guitarra para acompañar era la de más soniquete que ha dado la historia del flamenco. Sigo buscando lo que no voy a encontrar nunca más. Él tenía un don. A Manuel le gustaba más el cante que la guitarra y eso es muy importante para acompañar. Ahora tengo la suerte inmensa de contar con su hijo Diego, que es una maravilla, un guitarrista de los gordos y quizá tiene más diapasón que el padre. Pero la solera de Manuel, la forma de acompañar... Moraíto cantaba con la guitarra y era distinto a todo el mundo".

Sobre los cantes que aguardan a sus seguidores, el artista prometió que en su recital no faltará "la base del flamenco: soleá, seguiriyas o malagueñas, con las que abriré mi concierto. Luego se pueden hacer tangos, bulerías o fandangos, y quizá con letras muy cotidianas de hoy en día porque a mí lógicamente me interesa mucho la gente joven, que es el futuro de todo. Empecé en 1998, con Del amanecer, a hacer un tipo de discos que metiera a la juventud en el canasto del flamenco y afortunadamente ese paso vanguardista me salió bien. Mucha gente me escribe por el Twitter y esas cosas modernas que no entiendo, aunque afortunadamente tengo a mis hijas para contestarles, diciéndome que nunca antes habían escuchado flamenco y se aficionaron a partir de este u otro disco mío. Pese a que bastantes flamencólogos dicen que mis letras no son flamencas, muchos jóvenes llegan a través de ellas al cante jondo y luego, cuando vienen a verme al camerino, ya no me preguntan por Aire o Lío sino que me dicen, 'maestro, ¿esa soleá de dónde es?".

Él, por su parte, recordó que cuando era joven y veía a artistas de tanta personalidad como Aurelio Sellés y Juan Talega "me daba mucha vergüenza cantar delante de ellos y me ponía a temblar", además de desgranar varias ideas de su particular credo flamenco. "Creo que la soleá de Cádiz es la más valiente, pero a mí la soleá de Alcalá me enloquece, me encanta esa forma de cantar de Juan Talega. Tuve una época en la que era un enfermo de esos cantes, de esa gente que, como decían los antiguos, hacía el cante hablado. Hoy se corre mucho, sin ton ni son. El cante no es pegar veinte pases. Hay que templar, mandar, y si pegas dos capotazos buenos, apaga y vámonos. Cortito y flamenco, que ese argot es muy bueno".

Reivindicativo, criticó a los que clasifican ciertos cantes como menores. "El que hace el cante grande o chico, más puro o menos puro, es el intérprete. Para mí un fandango de Antonio de la Calzá o ese fandango de Huelva de Paco Toronjo nunca serán cantes pequeños porque esos intérpretes los volvían tan grandiosos como una seguiriya de Mairena, Chocolate, Caracol, Agujetas o mi tío Sordera".

"La música del flamenco", continuó, "debe evolucionar respetando siempre la base y la raíz. El flamenco es de lo poco que podemos exportar pero aquí, pese a la declaración de Patrimonio Inmaterial, seguimos dándole menos importancia. Acabo de actuar en Nimes y me llama la atención que allí es obligatorio que se escuche un 57% de música francesa. En cambio, en España, hay medios de comunicación y emisoras de radio que rara vez pinchan flamenco".

Mercé está preparando ya la antología que coronará una obra discográfica que comprende 17 álbumes publicados desde 1968 con los que ha pulverizado fronteras y acercado el flamenco a públicos muy diversos. "Me la pagaré yo solo, como Juan Palomo, y será mía y de mi propiedad. Todos hablan de pureza en el flamenco pero, a la hora de aportar, nadie pone un euro para nada. Mi intención es editar cuatro volúmenes que recojan 40 cantes. Será una antología pero sin intención didáctica, porque de esas ya hay varias. Haremos cantes y cantes, uno y otro, y cuando tengamos de verdad terminado el trabajo, saldrá a la calle. Lo tengo que hacer por obligación, por venir de la saga jerezana de donde vengo. Pero la haré sobre todo por darme yo el gusto porque no le debo nada a nadie. Lo poquito que soy me lo he ganado en el escenario, ninguna sigla me ha dado nada. Por eso puedo ir con la cabeza muy alta y decir siempre lo que siento. Porque si a mi edad, y llevando 45 años en el escenario no digo lo que siento, sería un falso".

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