Una herencia envenenada

cine

El director sevillano Raúl Arteaga apura la campaña de 'crowdfunding' para financiar su primer largo de ficción, que rodará a finales de verano

Raúl Arteaga, en una imagen de archivo en el entorno de la iglesia de Santa Catalina. / Juan Carlos Vázquez
F. Camero

Sevilla, 17 de junio 2017 - 07:25

Un joven solitario y con pocos amigos recibe una llamada: su padre, al que nunca llegó a conocer, acaba de fallecer y el testamento que dejó preparado lo designa heredero único de, entre otros bienes, una casa en la ciudad de cuya existencia no tenía noticia alguna. El tipo, contrariado por esa repentina irrupción de una zona de sombra de su pasado, se ve en cualquier caso obligado a reflexionar una vez más sobre el determinante peso en su vida, siquiera por omisión, de ese hombre que acaba de echar sobre sus hombros, por perentoria vía notarial, todas sus posesiones. Mientras tanto, por medio de otras personas que sí lo conocieron, el perplejo heredero se lanza a una investigación para reconstruir la figura del padre, una tarea que no tardará en reverlarse como turbia e inquietante.

Éste es el punto de partida de La herencia, un "thriller psicológico" que prepara Raúl Arteaga, sevillano nacido en 1978, y que trata, explica, "sobre las herencias familiares que van pasando de generación en generación, con toda la carga simbólica que conllevan, no sólo en el plano material, sino sobre todo a un nivel más personal y profundo". Autor de un corto (La última foto, seleccionado en 2012 por el Festival de Cannes para su exhibición en la sección Short Film Corner) y dos documentales (The Contemplation of Noise, de 2014, sobre el pintor Miguel Ángel Mayal, y Juan Sebastián Bollaín. La eficacia de la utopía, en 2015, sobre la obra del arquiecto y cineasta experimental), ahora Arteaga se prepara para debutar en el largometraje de ficción. El rodaje de la película empezará "a finales de verano" y "literalmente con lo mínimo", dice sobre el presupuesto que manejará, 4.300 euros que aspira a recaudar íntegramente vía crowdfunding, en una campaña abierta hace varias semanas y que acaba el próximo martes.

No me identifico con muchas películas de ahora que te lo dan todo ya muy mascado"

Carlos Bernardino, en el papel protagonista, Mercedes Hoyos, Antonio Dechent, José Chaves y Anmi Lamar conforman el elenco que interpretará la historia, escrita por el propio Arteaga, que optó por financiar el proyecto de este modo para tener, al menos, "libertad". "En el mundo del audiovisual primero tienes que demostrar que puedes hacer cosas interesantes y ya luego, con suerte, a lo mejor algún productor confíe en ti. Por eso preferí recurrir al crowdfunding en lugar de perder la energía llamando a puertas que seguramente, al menos ahora, no se me van a abrir. Es verdad que un presupuesto tan, tan pequeño condiciona, pero eso me ha obligado a jugar con elementos que tengo a mano, lo que hará, o eso espero, que la película sea más personal. Por otro lado, ya sabemos que puedes tener un presupuesto enorme y hacer una película malísima".

"Y creo que decir esto no es lo que más me conviene", se ríe, "pero quizás no sea para el gran público". "Hay que rodarla todavía, y una película hasta que no se rueda... pero a priori creo que es muy europea. Con muy europea me refiero al tipo de cine que puede verse, por ejemplo, en el SEFF, esa línea que se está viendo mucho ahora y que parte de una manera distinta de contar, que evita las narraciones convencionales", explica Arteaga. En el caso de La herencia, tanto por una necesaria cuestión pragmática debido al escaso presupuesto, como por elección narrativa premeditada, dice, el guión tiene una estructura "laberíntica" que se traducirá en el hecho de que el personaje protagonista merodeará una y otra vez los mismos escenarios, cinco localizaciones donde se desarrollará el grueso de la acción.

Las inspiraciones particulares para esta historia, confiesa el director sevillano, no las tiene muy claras, aunque se declara interesado en general en cineastas como David Lynch y Luis Buñuel. "Tengo cierta inclinación por no contarlo todo, me gustan los finales abiertos, las tramas secundarias que quedan sin resolver o que sólo las puede resolver el espectador en su cabeza, rellenando por su cuenta ciertos vacíos... En el cine andaluz desde Solas hay generalmente una vertiente muy social, y yo no voy por ahí. Tampoco me identifico demasiado con muchas películas actuales que tienden a la sobreexplicación, a dártelo todo ya muy claro y muy mascado. A mí me interesa más sugerir -dice- y por eso suelo sentirme, en este sentido, un poco rara avis".

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