Música

Un cónclave para los 'Irreductibles'

  • 'Nocturama' celebra mañana su convocatoria especial de diciembre con una cita en el Teatro Central

Iván Molina y Miguelito García unen sus talentos para este concierto.

Iván Molina y Miguelito García unen sus talentos para este concierto. / David Linde

El año pasado por estas fechas, en la productora LaSuite decidieron plantar cara a la adversidad y celebrar los tres lustros de Nocturama, organizando un concierto singular, con varios invitados, en el Teatro Central, una propuesta a la que pusieron de nombre Irreductibles. El espectáculo tuvo tal éxito que decidieron continuar la idea dándole carácter anual. Y por eso este martes –mañana, a partir de las 21:00– el mismo teatro acogerá la segunda edición de esta cita.

Los artistas convocados en esta ocasión serán de nuevo fieles al espíritu independiente de este festival que, más allá de modas y tendencias, se ha comprometido con un público ávido de nuevos hallazgos y que suele programar a músicos por descubrir junto a otros que llevan gran parte de su carrera navegando a contracorriente por la escena, entre los que está Marco Serrato, conocido sobre todo como líder de Orthodox, una de las bandas más longevas e inclasificables del metal en nuestra ciudad, que también forma parte de otras agrupaciones de similar calibre, como Jacob, Sputnik Trío y Hidden Forces Trío. En 2013 inició además una carrera en solitario como contrabajista, experimentando con sonidos de libre improvisación tanto como de otros estilos más consolidados, ya sean el flamenco, terreno que ha pisado colaborando con Raúl Cantizano y Tomás de Perrate, o el folk, que será más cercano a lo que presentará aquí a solas con su instrumento: composiciones breves, música doméstica sin aspiraciones de virtuosismo ni experimentación, que forman parte de su obra El capitán salió a comer, embriones y síntesis de otras que posteriormente grabó en algunas de sus bandas.

Una imagen promocional de Za! Una imagen promocional de Za!

Una imagen promocional de Za! / Mar Merino - Chez Raton

Miguelito García e Iván Molina son nombres que pueden no decirles nada al verlos así escritos, pero el primero de ellos es sobradamente conocido como Dandy Piranha, el cantante de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, la banda con más proyección de todas las locales –e incluso nos atreveríamos a decir que nacionales– y el segundo fue el batería de La Big Rabia, uno de los mejores percusionistas actuales y un referente de la escena de los años 80 y 90 en Chile, su país de origen. Nos brindarán un diálogo de voz y batería, no exento de riesgos, en el que la única directriz que les guíe será la de sentirse libres. Probablemente será esta la única vez que podamos ver juntos a estos dos músicos de distintas generaciones y géneros musicales, por lo que su propuesta tiene entidad suficiente como para justificar por sí misma todo este proyecto de Irreductibles.

En la última edición estival de Nocturama descubrimos a Icy Amane, la nueva gran sorpresa del pop urbano, tintado de trap y de hip hop de regusto r&b, que con solo 21 años lleva ya tres lanzando grabaciones desde su base de Huelva, aunque sus orígenes son japoneses, lo que influye en la estética Harajuku que muestra en sus conciertos. Icy rapea en un perfecto inglés en el que mezcla frases en castellano de acento andaluz, respaldada por los beats que en esta ocasión le enviarán Inés Q y el productor Kalen Senseiu, y contará también con algunas colaboraciones especiales como la de Trizia Nice, otra sensación del rap de la ciudad vecina.

Icy Amane, este verano en 'Nocturama'. Icy Amane, este verano en 'Nocturama'.

Icy Amane, este verano en 'Nocturama'. / Óscar Romero

Los últimos en aparecer serán Za!, o Aquellos a los que llaman Za!, como les gusta definirse mejor, que se presentarán por primera vez en formato de cuarteto para interpretar temas de toda su discografía, iniciada en 2004, mezclando desde entonces hasta ahora todo tipo de estilos y de rituales imaginarios y experimentales de una forma tan irreverente y camaleónica, que les lleva, llegado el caso, a transfigurarse en los Beastie Boys partiendo de Rick Wakeman, tras haberse imbuido del espíritu de Frank Zappa. De ellos podemos esperar loops disparados con voces distorsionadas y ralentizadas, polirritmos libres saltando aleatoriamente, texturas electrónicas hechas añicos a golpes de batería y cualquier locura sonora procesada de forma inclasificable. Todo muy en la línea de un evento musical sin reglas formales como este.

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